Fecha: Julio de 2007
Diario La Cruz. Córdoba
Una vez más la noticia que sobresalió en nuestra ciudad tuvo relacionada a una desgracia. Estamos hablando, claro, de las reiteradas lesiones del chico que acudía a las instalaciones del CADINA Lomas Sur. En las páginas de esta edición se podrá observar con certeza los detalles y las distintas versiónes sobre el caso. Seguiremos analizando aquí las consecuencias de ocultar la información que no se cree conveniente.
En la editorial pasada hablamos del peligro que se corre cuando no se le cuenta toda la verdad al ciudadano y se revela sólo una parte de los hechos que suceden en la ciudad.
El golpe mediático que está recibiendo la municipalidad de Villa Allende por el caso del “bebé golpeado” no es más que una muestra de lo dicho en la editorial pasada.
Cuando uno oculta una información (claró está que la municipalidad no comunicó el caso en el debido tiempo por tratarse de un período electoral) tiene que prevenir que en algún momento la noticia puede estallar.
Mao Tse Tung tenía una manera muy sencilla y consistente de definir el tema de las responsabilidades: “Uno es dueños de sus actos y esclavo de sus consecuencias”.
Siguiendo la frase de Mao, es fácil identificar el acto: La municipalidad decidió allá en fines de marzo no permitir que el caso del “bebé golpeado” tome carácter público. Para ello, se reunió con los padres chico y prometió una serie de hechos que luego no cumpliría. No es imposible imaginar el pensamiento del equipo político del intendente, “Tratemos de llegar a las elecciones sin que se sepa nada y después vemos”.
Pasó el 15 de abril y todo fue alegría para el gobierno municipal. El objetivo estaba cumplido. Pero la algarabía y la emoción del triunfo comenzaron a imposibilitar la tarea más importante de un político: Cumplir sus promesas. El tiempo pasó y la familia del chico no recibió la ayuda ni la investigación prometida. Seguramente, este hecho quedará en la historia de la ciudad como la primer promesa incumplida del segundo mandato de Máximo Martínez.
Pero ya está, el acto ya pasó. Ahora es momento de (como dice Mao) ser esclavo de la consecuencia de dicho acto. Lo menos que puede hacer el gobierno municipal es hacerse cargo del error cometido. ¿Cómo? Estos asuntos no siempre llegan a la máxima autoridad (intendente) sino que generalmente se resuelven en las famosas “secretarías” de gobierno. Será cuestión, entonces, de que el intendente decida quien fue el responsable del acto y aplique la debida consecuencia (pedir su renuncia). De lo contrario, se repetirá la misma historia.
Tweet
No hay comentarios:
Publicar un comentario