Fecha: Junio de 2008
Diario La Cruz. Córdoba
Entrevistada: Claudia Vazquez, directora del colegio IPEM 23 (Unquillo)
"Los chicos de nuestra escuela se sienten estigmatizados porque para Unquillo ésta es la escuela de los negros, de los chicos malos, etc. Hay una doble sensibilidad en esta escuela". Defendiendo a sus alumnos como si se tratase de hijos propios, la directora del IPEM 23 Claudia Vázquez, recibió al periodista de La Cruz y no se calló nada. Luego de manifestar que su secretaria nunca le hizo llegar el pedido de comunicación de La Cruz el mes pasado, Vázquez insistió con la idea de cuasi discriminación hacia su escuela: "A pesar de que ganamos la estudiantina y conseguimos otros logros no se nos reconoce nada. Hemos avanzado mucho en el tema, pero los chicos tienen muy baja su autoestima. También los pobres y también los marginados son capaces. Los chicos están cansado de ser el estigma de la ciudad".
La última edición de La Cruz puso al descubierto una situación preocupante. ¿Por qué piensa que los chicos caen en la droga?
Tenemos teorías de porqué los chicos se drogan y trabajamos todos los días en eso. Yo soy de las que piensa que primero hay que conocer las causas de los problemas para luego encontrar soluciones. Los chicos se drogan porque no tienen un camino marcado, y lo más preocupante es que los padres no tienen un camino para seguir. La familia está ausente y los chicos no tienen rigidez y disciplina. Al no tener un plan de vida claro, los chicos sólo viven el hoy y dejan todas las responsabilidades para el mañana. Viven el hoy porque el mañana no les sirve ni les importa. Por eso, día a día, trabajamos para que los chicos tengan un lugar donde los valoren y los respeten, ya que nuestro objetivo es insertarlos en la sociedad con una fuerte autoestima. No queremos que esta sea la escuela de los drogones.
Usted tiene un contacto diario con los chicos. ¿Cuál es la actitud de ellos?
Ellos quieren demostrar que los negros del 23 pueden ser marginales y buenas personas a la vez. Sabemos y somos conscientes de que no estamos exentos a que un adolescente fume adentro del colegio porque es algo imposible de controlar fulltime.
Una vez nos pasó un caso que nos dejó perplejos, un chico entró al aula con aliento a alcohol y cuando el profesor a cargo le pidió explicaciones, le dijo que "no sabía que hacer porque había dejado embarazada a una chica". Son situaciones muy difíciles de manejar que requieren mucho compromiso y responsabilidad por parte de la escuela.
Esta edición del diario tiene como meta encontrar las causas de esta problemática. ¿Qué tiene para decirnos?
Vivimos en una sociedad violentada, y por consecuencia, nuestros chicos salen violentos. Es una deducción lógica y fácil de comprender. A partir de allí se abre una gama de problemáticas que agobian a los chicos. Eso produce, por ejemplo, que haya chicos que claman la vuelta de los militares. Parece increíble lo que te digo pero es cierto. Es claro que los chicos están pidiendo a gritos que se les ponga límites. Límites que ellos mismo no se pueden imponer. Con el grupo de docentes que trabajamos, dicha situación nos hizo llegar a pensar que la democracia fracasó.
En el estudio que realizamos, se nota una especie de orgullo por parte de los chicos cuando aceptaban que consumían marihuana. ¿Cómo se explica eso?
Hoy por hoy, todo el mundo dice con orgullo lo que hace mal.
Nadie desconoce que los chicos se drogan, ni ellos ni nosotros, pero también es cierto que estamos trabajando en eso. Sabemos que se ha fumado dentro de la escuela y hasta creemos que también dentro del baño, pero no nos quedamos con los brazos cruzados. Yo misma he entrado al patio y se sentía un olor a porro terrible, pero lamentablemente, esa es la realidad que nos toca afrontar. Lo importante es estar al tanto de eso y trabajar para revertir esa situación. Nos asombramos y no sabemos que hacer cuando los chicos nos cuentan que "en un boliche de Río Ceballos hay chicos drogándose y los policías se los quitan y se drogan ellos".
¿Cómo se trata al chico que se lo encuentra en un estado sospechosos?
No somos partidarios de perseguir a los chicos. No se puede echar a un alumno porque se droga porque se aislaría aún más al adolescente y sería peor para el chico. De todos modos, creemos que no es fácil, hay posturas muy encontrados al respecto. Hay profesores que vienen y dicen que hay que echarlos y otros que piensan que lo mejor es contenerlos. Nosotros reaccionamos dependiendo de la gravedad del caso, no hay una postura unánime de parte del colegio.
¿Qué papel cumple la familia del adolescente?
En general, la familia niega la situación porque existe como un miedo a hablar del tema. El "A mi no me pasa" es lo más común. Lamentablemente eligen e peor camino que es negar la realidad. La familia es el primer grupo social que debe contener al chico. Pero ojo, no confundir el concepto de contener con apañar, nos referimos a contener con compromisos.
Para finalizar y pensando en el futuro, ¿Cree posible encontrar soluciones concretas?
Es muy difícil, pero como docentes estamos obligados a ser optimistas. Esos chicos que la "luchan" todos los días nos empujan a pensar que hay soluciones posibles. A su vez, estoy convencida de que la solución no viene por lo externo al chico. Hay que mirar dentro del chico y trabajar una sociedad a largo plazo.
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