viernes, 1 de abril de 2011

Marité Peiroti: “No puedo negar que los chicos se drogan en el patio de la escuela”

Fecha: Junio de 2008
Diario La Cruz. Córdoba
Entrevistada: Marité Peiroti, directora del Colegio Raul del Llano (Villa Allende)


La Cruz publicó una investigación que abrió la polémica. ¿Cuál fue su reacción al leer el artículo?
Negar que los chicos tengan como nueva moda drogarse es negar que en estos momentos es de día (al momento de la entrevista, eran las 9 de la mañana). La droga existe en todos lados y en la escuela también.
No te puedo negar el tema. Nosotros tenemos chicos que se drogan y trabajamos con una psicóloga. Nos reunimos con los padres y le aconsejamos un tratamiento (no podemos hacerlo dentro del colegio) y hacemos un seguimiento para ver si el chico va o no al psicólogo. Los chicos me confiesan que han fumado un porro y yo trato de guiarlos. Incluso, a veces son los mismos padres los que vienen a decirnos que sus hijos se drogan y que le ayudemos a tratarlo.
Indicando que las escuelas no son una isla, Peiroti expresa que "los colegios son  un reflejo de la sociedad. La sociedad está cambiando mucho, la violencia y la droga está en todas partes, y la peor parte, como siempre, se la llevan los pobres. Porque la droga nunca es buena, pero peor es si es de mala calidad. Afortunadamente, por ahora no vi que los chicos se droguen con el paco, pero estoy segura de que en algún momento va a llegar a Villa Allende, es cuestión de tiempos.
¿Cuál es la situación particular que se vive en el colegio que usted comanda (Raúl de Llano)?
Nosotros vemos a los chicos con los ojos vidriosos y ellos mismo nos confiesan: "si, estuve fumando". Un porro, dos porros, lo que sea. No te puedo negar que lo hagan en el patio de la escuela, porque -seguramente-, cuando vemos un "humito" que sale detrás de un árbol, no sea de un cigarrillo común.
Preocupada y comprometida con la causa se la nota a Peiroti, tanto que sin que se le pregunte, la directora decide ir más allá y apuntar a los "proveedores" de los chicos: "Por la estructura edilicia que poseemos, estamos lejos de la calle y por ahí vemos a gente externa al colegio y cuando viene la policía, nos acercamos y vemos que esa gente extraña desaparece. No se a que viene, porque si vinieses a buscar a alguien no desapareciesen".
Debido a su extensa trayectoria como docente y directora, debe hacer vivido varios casos de chicos drogados. ¿Cuál fue el que más le sorprendió?
Hace varios años, una chica llegó en un estado sospechoso. Decidimos llamar a la madre y al hospital para buscar conjuntamente una solución. La madre nos dijo que había tomado unas pastillas y en el hospital le hicieron una planilla y nada más. No se pudo profundizar en el tema. Ahora la chica volvió al colegio.
¿Qué responsabilidades tiene la familia en la conducta de los chicos?
La familia tiene toda la responsabilidad en este tema. Después de muchos años, llegué a la conclusión que los chicos son huérfanos de padres vivos. Los chicos están abandonados en su propio hogar y vienen al colegio para tener un lugar donde se sientan respaldados.
No se detiene ahí el ataque hacia la familia de Peiroti, "Hay chicos que repiten y repiten y siguen viniendo para escaparse de la familia" dispara la directora. Luego, se introduce de lleno en la formación de los adolescentes: "No saben que hacer con su vida y no tienen un proyecto para el futuro. Están caminando en la oscuridad, y lo peor es que esos chicos van a repetir la historia porque pronto van a ser padres. Hay veces que no puedo creer como esos cuerpos adolescentes soportan semejantes historias".
¿Cuál es el camino para encontrar la solución?
La solución no es echarlos porque se los desampararía aún más. Una vez vino un chico que se había drogado, llamé al padre y le dio una cachetada (en mi presencia) que me hizo pensar "para qué había hablado". Pero para sorpresa de todos, ese mismo chico terminó sexto, se recibió, los padres le hicieron un tratamiento, lo llevaron a la iglesia y ahora es una especie de líder en un grupo antidroga de la iglesia. Vuelvo a repetir que es muy fundamental el rol de la familia, como en este caso. Pero, lamentablemente, la mayoría de los padres que no se preocupan por sus hijos.
La investigación de La Cruz dice que la marihuana es la droga preferida de los chicos. ¿Qué grado de gravedad cree usted que tiene este estupefaciente en los chicos?
La marihuana es el inicio para otra cosa. Puede que hasta no sea tan dañina como el cigarrillo pero lo grave es que te abre el camino a otra cosa. Nosotros le decimos que aun siendo la marihuana la menos dañina, deja un rastro en el cuerpo. Hacemos hincapié en que se puede dejar, en cambio la cocaína ya es peor. Hasta ahí llega nuestra información.
Con cierto espanto en su expresión, Peiroti nos cuenta que "Este año empezamos con el problema de chicos que consumen cocaína".
Demostrado su pragmatismo, a la directora del Raúl del Llano le gusta ejemplificar sus dichos: "Tengo un caso de un chico que me dio un compromiso verbal de que iba a dejar la marihuana. Le dije que la madre sospechaba y me dijo "Yo sólo puedo hacerlo". Esa es la frase típica de los adictos. Me confesó que lo otro (cocaína) lo había probado tres veces pero que todavía no lo había atraído como la marihuana".
Notamos un gran lazo entre usted y los alumnos, ¿Cómo se consigue esa confianza?
Yo tengo mucha confianza con los chicos porque saben que lo que hablan conmigo queda en estas cuatro paredes. Si ellos se niegan a contárselo a sus padres, yo trato -en lo posible- de respetar su decisión.
Es importante el trato de todas las instituciones con los chicos ¿Cómo define la relación de la policía con los adolescentes?
El trato de la policía con los chicos no nos resulta grato. Sucede que esta escuela tiene muy mala prensa y por eso los chicos de mi escuela están acusados de portación de rostro.
¿Cuál es su posición de cara al futuro?
Si no fuera optimista, no sería docente, y menos directora. Tengo una enorme fe en los chicos y en el futuro. Yo les digo a los chicos que ellos pueden cambiar y si cambian ellos cambia el mundo.
Luego de más de una hora de hablar a cara descubierta, la directora del Raúl del LLano decide despedirse con una frase que habla por si sóla: “Gente que se droga no sirve para nada, únicamente para ser más sumisos”.

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