viernes, 1 de abril de 2011

“Me drogo porque no tengo otra. Si caigo en mi realidad tendría que matarme”

Fecha: Junio de 2008
Diario La Cruz. Córdoba
Entrevistado: Chico de 15 años adicto a las drogas

“Samuel” está en plena adolescencia y tiene una vida de una persona de 40 años: Mantiene a su familia e intenta estudiar.


Mi viejo está muerto, mi vieja es una “trola” y tengo tres hermanitos que dependen de mi”. La frase pertenece a un chico de 15 años que vive en Villa Allende. No nos quiso decir su nombre ni brindarnos muchos datos de su vida para no tener problemas: “no quiero que después de que salga la nota aparezcan un montón de caretas a hacerse los que me ayudan. Además, no quiero quilombos en el cole”. Pero si nos dejó un  consejo: “Poné que me llamó Samuel, siempre me gustó ese nombre, no se porqué”, nos dice demostrando que aún queda una pizca de inocencia en una vida cargada de problemas y responsabilidades que no le corresponden.
“Samuel” es un ‘aparente’ alumno común y corriente que todos los días concurre a la escuela. Así lo conocimos, en una de las tantas entrevistas que La Cruz realizó para el informe central del número anterior. Pero algo nos dijo que la vida de “Samuel” escondía algo que merecía ser contado, y -lamentablemente- no nos equivocamos.
Cuando le preguntamos a “Samuel” dónde vivía, nos encontramos con una respuesta tan debastadora como interesante.
“Vivo en la fantasía, en otro mundo”.
¿Cómo es tu vida en ese mundo? ¿Tenés amigos?
No es tan buena, capaz que sea una cagada, pero te aseguró que es muchisimo mejor que la realidad. ¿Amigos? Uno sólo, no me caga nunca y siempre que lo necesito está. Además, es el que me acompaña a ese mundo, sin él no podría llegar: el porro.
No hay que ser un profesional para darse cuenta el esfuerzo que hace “Samuel” por escaparse de la vida real. Sin embargo, él mismo nos explica: “En serio te digo, no te estoy jodiendo. No son frases estúpidas, es mi realidad”.
Nos decís que es un mundo de fantasía, pero a la vez es “tu realidad”. ¿Cómo es eso?
Mirá, yo trabajo, trato de estudiar si tengo tiempo y atiendo a mis hermanos. Eso es real, no lo puedo cambiar y trató de hacerlo lo mejor que puedo, pero cuando llego a mi casa y veo que mi hermana está llorando por algo que no le puedo dar, prefiero escaparme, pero como no tengo un lugar para ir, me voy sin irme. Ahí entro en la fantasía. Me entendés? ó es muy “fumado” lo que te digo.
¿Por qué elegís el “porro” para escaparte y no otra cosa? ¿No se puede “ir sin irse” con un libro u otro hobye?
Me encanta leer, ¿pero sabés cuanto cuesta un libro? En este mundo todo es guita, si no tenés “lata”, no existís. Hay veces que tengo cinco mangos y me pregunto: me compro un buen sandwich de milanesa o compro un “amigo”. No lo pienso mucho, con el porro tengo mucho más tiempo de goce.
Será difícil que quien lea este artículo descubra la sabiduría callejera que las palabras de “Samuel” esconde. Detrás de esa “supuesta” conducta drogadicta que “Samuel” expresa, se vislumbra una filosofía que la mayoría de los chicos aplican en su vida: vivir la inmediatez, sin importar el futuro, por más próximo que sea.
“¿Te sorprende lo que te digo?”, pregunta “Samuel” pícaramente, sabiendo que su relato dejará perplejo a más de uno. “Mirá, la cosa es así: acá lo importante es pasar el momento y yo trato de hacerlo lo mejor que puedo. Se que hay cosas muchísimas mejores que la droga para pasarla bien, pero yo me tengo que conformar con la marihuana”.
¿Qué sentís cuando fumás un porro?
Es una masa. Ya te dije, para mi es como escaparme. Te fumás uno y después no te importa nada. Para que te des una idea, al rato de fumarme, yo soy un chico cheto, en una familia modelo, con guita; y mis hermanas son las tres personas más felices del mundo.
Pero cuando se te pasa el efecto y volvés a éste mundo ¿No es más difícil el impacto con la realidad?
Si, obvio. Las primeras veces lo sufrís una bocha. Por eso yo digo que hay que saber fumar. Lo ideal es estar siempre con el efecto encima, pero no a full, porque sino, no hay cuerpo que aguante.
Si no entiendo mal, me estás diciendo que vivís drogado. ¿Es así? ¿Estás drogado ahora?
Depende a que le llames “drogado”. Yo ahora me siento bien, no volando, pero bien. Pero se que puedo estar más “fresco”. Pero si llego a estar totalmente fresco se viene lo peor. Por eso elijo a mi amigo. Yo me drogo porque no me queda otra, porque si caigo en la vida real no se qué tendría que hacer, capaza que pensaría en matarme u otra de esas estupideces.
¿El porro es el único vicio que tenés? ¿fumás tabaco?
No, el tabaco es para giles. Cuando le agarrás la mano al porro es 100 veces mejor. Además, parece más caro pero a la larga es más barato.
Relajado y con confianza, “Samuel” le pregunta al periodista de La Cruz si “es cierto eso que dicen que el tabaco es peor que el porro?”. Luego de aclararle que no es así, sino que depende de la cantidad de cigarrillos que uno fume, “Samuel” concluye, “ya sabía, pero yo que ustedes sigo fomentando que el tabaco es peor. Porque algunos giles fuman porros para ser más pistolas, más rebeldes. Estoy seguro que si les decís que está bien fumar porro, no lo hacen más”.
¿Que sueño tenés en tu vida?
En la vida real o en la de fantasía (risas)
En la que vos quieras...
Aunque no me creas, todos los días pienso en dejar ésto (la droga). Pero no por voluntad mía, sino porque ya no me haga falta. Cuando me duermo pienso que lindo sería no tener que escaparse y  vivir siempre la realidad.

1 comentario:

  1. ..."Cuando me duermo pienso que lindo sería no tener que escaparse y vivir siempre la realidad" que buena frase, me identifiqué tanto en la entrevista...

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