Fecha: Marzo de 2008
Diario La Cruz. Córdoba
Con la presidencia en sus manos, intenta eliminar a la oposición dentro del peronismo
Momentos de suma importancia vive la política argentina por estos días. Luego de varios años de acefalía la estructura del Partido Justicialista vuelve a conformarse.
Muchos líderes políticos de nuestro país anticiparon que con el matrimonio Kirchner en el poder, el peronismo (partido justicialista) llegaría a su fin.
Sin embargo, Néstor Kirchner (ya sin el sillón de Rivadavia y con tiempo disponible) se encuentra abocado a conformar una sólida (y “obsecuente”) estructura dentro del PJ.
En los próximos días, el ex presidente quedará nombrado oficialmente como el presidente del PJ. Lo llamativo o sorprendente aparecerá cuando designen a los vicepresidentes. El gremialista Hugo Moyano será uno de ellos. Los restantes lugares aún no se han decidido. Desde la flamante presidenta hasta -el ahora kirchnerista- Luis Barrionuevo (Si, el mismo que se cansó de defenestrar al matrimonio K) suenan para ocupar esas bancas.
Más allá de todos estos detalles, lo importante es que Kirchner logró un avance muy grande para para seguir adelante con su plan hegemónico. Sabiendo que ya nadie podrá quitarle la presidencia hasta el 2011, el pinguino quiere ahora consolidar su poderío dentro del partido más importante de la historia argentina. Kirchner sabe mejor que nadie que mientras se mantenga al frente del PJ será muy difícil que aparezca un nuevo líder bajo esas insignias. De este modo (y pensando a largo plazo), en el 2011 sólo tendrá que lidiar con figuras de otros partidos (Macri o Carrió) para retornar personalmente a la casa rosada.
En el seno las “cabezas” influyentes del Gobierno Nacional piensan que, de no mediar ninguna ecatombre mediática, será muy difícil que un “no peronista” les arrebate el poder en las próximas elecciones.
Destruyendo el Pasado
Si estaríamos hablando de un país de primer mundo donde las instituciones y las personalidades fuesen respetadas como tal, resultaría ilógico que Carlos Menem, Eduardo Duhalde, los hermanos Saá y hasta José Manuel De la Sota no tengan un lugar en el Congreso del Partido Justicialista.
Nos guste o no, los personajes antes nombrados han hecho méritos necesarios para figurar en lo más alto del partido.
Sin lugar a dudas, el mayor logro de Néstor Kirchner fue desacerse de los antiguos líderes sin sufrir mayores inconvenientes.
Alberto Rodríguez Saá es consciente de esto y es el más enfático al reclamar un lugar en dicho Congreso. Tanto él como su hermano están convencidos de que es imposible llegar a la presidencia por fuera del partido. Claro que Menem y Duhalde no son ajenos a este panorama, pero sus influencias partidarias se han vistomuy reducidas en los últimos años.
Se le podrá criticar muchos factores al ex presidente, pero nada se le puede objetar sobre el manejo del poder. Desde un principio Kirchner dio sobradas muestras de saber muy bien en el lugar donde estaba y sigue los puntos de su plan tal como se lo había propuesto.
Es por ello que por estos días el santacruceño se quedará con la presidencia del PJ. Dentro del partido, ya parece difícil poder “derrocarlo”. Seguramente, Macri y Carrió desde la oposición, serán los únicos que podrán controlar el poder de Néstor Kirchner.
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