El Gobierno Nacional decidió reflotar el debate sobre la soberanía de las Islas Malvinas. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el kirchnerismo?
“El sentimiento de patriotismo y unidad que garantiza una guerra no lo provoca ninguna medida política o económica”. La frase pertenece a Lyndon Johnson, vicepresidente de John F. Kennedy y presidente de los Estados Unidos durante la guerra de Vietnam. Quien asumiera la presidencia por el trágico asesinato de Kennedy conocía como pocos el arte de convivir con un enfrentamiento bélico que desgastó –día a día- su gestión. Sin embargo, historiadores coinciden en que la causa principal que sostenía a Johnson en la presidencia (su Gobierno
Imagen: arteargentina.com está considerado como uno de los “más tristes” del siglo XX) era su decisión inquebrantable de no retirarse de la guerra.
Félix Luna llegó a decir alguna vez que“el conflicto de las Islas Malvinas es el Vietnam argentino”. No muy lejos del escenario que vivió Lyndon Johnson en Estados Unidos puede enmarcarse lo sucedido en nuestro país bajo la presidencia de Leopoldo Galtieri. La dictadura iniciada por Videla ya estaba totalmente desgastada y desde el Ejército se pensó que había que “unir” el sentimiento de todos los argentinos: el intento de recuperación de las Islas Malvinas era la ocasión ideal.Finalmente, y como todo sabemos, terminó siendo un verdadero despropósito que sólo arrojó noticias desafortunadas.
Treinta años después, el kirchnerismo volvió a instaurar la problemática en primera plana. La oposición, los medios, los ciudadanos y –hasta- los funcionarios británicos intentan responder un interrogante: ¿Qué busca el kirchnerismo reflotando el debate sobre la soberanía de las Islas Malvinas?
Identidad nacional
Más allá de todo lo que aconteció, acontezca y acontecerá en relación a este conflicto, existe un sentimiento de cada ciudadano argentino que será indestructible: “Las Islas Malvinas son Argentinas”.
Pero –tal como decía Domingo Faustino Sarmiento- en la política muchas veces hay que dejar los sentimientos de lado. La cruel realidad indica que hoy la situación es distinta: la soberanía de las Islas Malvinas está bajo el Gobierno británico. Ante esta dicotomía de la soberanía, el ex Canciller durante el gobierno menemista Guido Di Tella sentenció que “es lo que es, no lo que debiera ser…”. Como primera observación, vale recalcar que el kirchnerismo busca reflotar el debate sobre lo “que debiera ser”.
La ubicación geográfica, la justicia moral, y la soberanía histórica son tres grandes motivos que respaldan fuertemente la intención del Gobierno de Cristina; pero no debe olvidarse que desde Gran Bretaña no están dispuestos a resignarse. Para respaldar la acusación del premier británico hacia los argentinos de “colonialismo”, un funcionario del Gobierno de Cameron explicó que “la soberanía de las Islas ni siquiera está en discusión; los habitantes quieren seguir siendo británicos”.
Impacto mediático
El inicio del 2012 encontró al Gobierno Nacional atravesando un clima bien movidito que hizo olvidar rápidamente la euforia del triunfalismo del año electoral 2011. Cristina de licencia por 20 días, el conflicto con Hugo Moyano en crecimiento constante (los cortes en las principales avenidas de la Capital ya comenzaron a repetirse), el Gobernador más importante del país (Daniel Scioli) jugueteando con referentes de la oposición y mostrando sus buenos lazos con Moyano y la polémica por el apoyo del kirchnerismo a la explotación minera en La Rioja son algunas de las circunstancias que hacen prever un año tormentoso para el oficialismo.
Apelando al costado más incrédulo y malicioso (y conociendo los antecedentes del manejo de la comunicación por parte del kirchnerismo), podría aseverarse que la puesta en escena de las Islas Malvinas consiste en una nueva estrategia de distracción para disimular los males crecientes que están sacudiendo al Gobierno.
La incredulidad no llega por capricho. La falta de una política exterior de Estado continua y seria en relación al conflicto, más la diferencia abismal de recursos entre un país y otro hacen validar que la recuperación de las Islas es un elemento que se encuentra bastante lejano en el tiempo. Dejando el camino diplomático de lado, ¿alguien puede llegar a creer –consistentemente- que Argentina le declarará la guerra a Gran Bretaña?
Sólo el tiempo despajará la duda de la verdadera intención del kirchnerismo de “jugar” con un tema que golpea en lo más profundo del sentimiento de los argentinos, pero los antecedentes nos dan una pauta concisa de lo que puede llegar a suceder.
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