BUENOS AIRES
El 16 de diciembre del año pasado, a una semana de asumir su segundo mandato, Cristina expresó en una conferencia: “No saben lo lindo que es tener vicepresidente”. En ese momento la relación entre Cristina y Amado pasaba por el mejor momento. La vertiginosidad de la política argentina hace que tan sólo tres meses después de aquella categórica frase, se pueda afirmar que la relación entre nuestra Presidenta y el Vicepresidente está a un paso del quiebre total.
Momento inoportuno
Quizás si el escándalo Ciccone hubiese explotado en otro momento, donde todo era color de rosa para el Gobierno, la decisión presidencial hubiera sido otra. Pero la crisis social y una posible e inminente crisis institucional obligan a Cristina a no poder ayudar a uno de sus niños mimados. Los 51 muertos en la tragedia de Once y el enfrentamiento creciente con Macri y Moyano (más la sensación de que en cualquier momento se concreta el rompimiento con Scioli) le quitan todo tipo de fuerzas al Gobierno para defender a Boudou de la embestida mediática.
La decisión está tomada: Boudou se las tendrá que arreglar solito. Dos hechos sucedidos la semana pasada –uno oficial y el otro no- así lo confirman. El primero tiene que ver con el anuncio del juez federal Norberto Oyarbide. El magistrado, que en los últimos tiempos cobró notoriedad por “salvar” a los “K” de cualquier embestida opositora- se declaró incompetente y rechazó la causa del Vicepresidente.
Vale agregar aquí la “insuficiente” conferencia de prensa que brindó el titular de la AFIP Ricardo Echegaray, quienprecisó que un año y medio atrás, “el actual Vicepresidente no intervino en el pedido de quiebra de Ciccone ni tampoco en su levantamiento", pero admitió que se le otorgó un plan de facilidades de pago a Ciccone a los efectos de cumplimentar la estrategia recaudatoria de AFIP para empresas concursadas o fallidas. Es decir, Echegaray le posibilitó a todos los medios poder titular “El Gobierno reconoció que Boudou tuvo contacto con Ciccone”. La duda quedó planteada: la conferencia de prensa, ¿Ayudó o perjudicó a Boudou?
El segundo hecho viene de una fuente del diario La Nación. En una de sus columnas, Joaquín Morales Solá afirmó que, según el súper Subsecretario Guillermo Moreno, el seno íntimo del kirchnerismo decidió que “con Amado pasará lo que tenga que
pasar”. Esto se suma al duro gesto que se pudo observar en el discurso de Cristina en la apertura de sesiones en el Congreso: cuando la Presidenta ingresó al recinto se mezclaron entre los papeles que caían desde los balcones -donde estaban los integrantes de La Cámpora- boletas con la leyenda “Boudou Miente”. ¿Es posible que la oposición o el tan desprestigiado Grupo Clarín hayan infiltrado esas boletas? La respuesta es clara: NO.Anticipando la postura del kirchnerismo, los papelitos fueron tirados por los mismísimos militantes de la agrupación de Máximo.
Para comprender con más exactitud lo sucedido, vale recordar que cuando Cristina decidió que Amado fuera su Vice, a la persona que más le costó convencer fue a su propio hijo. A Máximo nunca le terminó de caer bien la frivolidad manifiesta del ex Ministro. Seguramente sea una cuestión de herencia familiar. Era Néstor el que renegaba ante cada aparición de Boudou en los segmentos de chimentos o espectáculos. “Con papá vivo, Boudou no sería el Vice”, habría dicho Máximo por estos días al lamentarse por la exposición negativa de Amado. Lo cierto es que Máximo y Zannini lograron convencer a Cristina: Boudou ya no es un intocable.
¿Crisis institucional?
Es la primera vez que un vicepresidente está involucrado en un escándalo de corrupción que posibilitará la posibilidad de un juicio político en el Congreso. Amado Boudou se encuentra en una encrucijada: tentado por Moyano (su buena relación con el gremialista es lo que terminó de decidir a Cristina para soltarle la mano) para abandonar las filas kirchneristas, sabe que nada bueno le deparará su estadía en el oficialismo. Sin embargo, todavía no entra en análisis la posibilidad de abandonar al kirchnerismo. Si estando dentro de él se lo trata de esta manera, es incalculable el ataque que pueden disparar los “K” si sigue el camino de su antecesor Julio Cleto Cobos.
Por el momento, al Vicepresidente le queda la difícil tarea de sobrepasar los traspiés judiciales en un clima totalmente hostil. Sin el apoyo del Gobierno y con la embestida de la oposición (política y mediática), Boudou intentará encontrar en su perfil popular la salvación a la condena pública.
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