jueves, 31 de marzo de 2011

El peligro de ocultar información

Fecha: Junio de 2007
Diario La Cruz


El tema más importante del mes en nuestra ciudad fue -sin duda- la muerte de la beba de nueve meses a causa de un supuesto cuadro de meningitis.
Los términos médicos y científicos del estado de la paciente quedarán para otro momento. Nos propondremos desde aquí analizar la manera en que las autoridades municipales se encargaron de informar (o no) la noticia a la ciudadanos.
Se sabe que el poder de la comunicación y los medios se encuentra en un constante crecimiento. Por ello no es de extrañarse que con el pasar del tiempo se encuentren más personas relacionadas con la comunicación en los edificios gubernamentales. Su tarea es clara y sencilla: manejar el impacto que las noticias  puedan provocar en el ánimo de los ciudadanos.
En este manejo se pueden diferenciar tres niveles, que casualmente son representados por tres ámbitos distintos. El más grave sucede a nivel internacional en Venezuela, donde el presidente Chávez tomó la decisión de cerrar un canal de TV por “tratarse de un peligro para la democracia” lo expresado en ese medio. Estamos aquí frente a un claro ejemplo de censura. Más disimulado y controlado es lo que sucede en el ámbito Nacional. El presidente Kirchner tiene en dos de sus ministros (“los Fernández”) a un duo ágil y hábil a la hora de comunicar información negativa para el gobierno. No estamos hablando aquí literalmente de censura, sino de la “creación o invento” de noticias por parte del ejecutivo para disminuir el impacto que puede llegar a causar una noticia por si sola. El ejemplo más reciente de esta situación se dio cuando la prensa dedicó horas al supuesto atentado contra la casa de Kirchner en Santa Cruz; y por lógica, disminuyó su atención al caso Skanska. No se está diciendo con esto que el go-bierno haya pagado al conductor para que choque la casa K, sino que funcionarios del gobierno   -hábilmente- se encargaron de llevar y magnificar el hecho a todos los medios del país.
El tercer y último nivel es el que vivió Villa Allende con la muerte de la beba por meningitis. Se notó una gran preocupación por parte de las autoridades municipales para que no se profundizase el caso. Sin la habilidad de la nación para crear otra noticia que reduzca el impacto negativo, ni la censura directa ocurrida en Venezuela; en nuestra ciudad se produjo una manera no muy correcta de transmitir una noticia.
¿Cómo puede ser que un caso tan grave (como puede ser una posible meningitis) no sea informado de manera masiva a la ciudad? Y en el afortunado hecho de tratarse de un caso aislado, o aún de no ser meningitis; ¿no merece el ciudadano decidir si debe preocuparse o no por el caso?. Es entonces que nos preguntamos: ¿por qué el interés de algunas autoridades de no investigar (ni dejar investigar) el tema?. ¿No es esa una manera de ocultar información al ciudadano común?.

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