Fecha: mayo de 2007
Diario La Cruz
El caso Skanska puede marcar un antes y un después en el gobierno nacional. Elisa Carrió declaró al respecto: “Skanska es el tsunami de Kirchner”.
Justamente de Elisa Carrió y toda la oposición dependerá la gravedad del problema. Sabemos que Alberto Fernández lidera un equipo especialista en manejar la repercusión que las noticias pueden generar en los medios.
Como primera medida (seguramente estamos frente a un tema que tendrá varios capítulos) Fernández eligió responsabilizar de “todas” las infracciones al gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Es aquí donde la oposición no debe dejarse engañar y apuntar al meollo del problema: nos encontramos frente a un acto de corrupción que inevitablemente (de una manera u otra) involucra al gobierno que preside Néstor Kirchner.
Si Telerman tuvo responsabilidad o no en Skanska es otro problema. No hay que olvidarse que la multinacional sueca se encarga de la construcción de Obras Públicas. Y si de obrás públicas se trata, hay que mencionar a Julio De Vido (ministro de Planificación y Vivienda).
De Vido -junto con Alberto Fernández- son las personas de mayor confianza del presidente, y no es la primera vez que se lo denuncia al ministro por un hecho ilícito.
Cuando se inició la controversia por la “banelco” de Fla- marique, nadie imaginaba que terminaría con la renuncia del vicepresidente Álvarez y, en definitiva, sería el inicio del fin para el gobierno de De la Rua.
La oposición tiene la posibilidad de demostrar que no todo lo que hace Kirchner está bien. Para lograrlo, tendrá que unirse (no significa aliarse, sino -en esta causa- apuntar todos para el mismo lado) y mostrar inteligencia y audacia a la hora de manejarse en los medios.
Sería inútil negar la importancia que tienen los medios de comunicación masiva en estos ámbitos. La tarea primordial de la oposición será que los argentinos nos enteremos todos los detalles que relacionan al gobierno nacional con la corrupción “asumida” por Skanska. Un sabio decía: “lo que los ojos ven, y los oídos oyen, la mente lo cree”. La oposición tendrá que encargarse que nuestros ojos vean (diarios y TV) y nuestros oídos oigan (radio y TV) los males del gobierno Nacional.
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