jueves, 31 de marzo de 2011

La construcción se cobró otra vida: Juan Carlos Reyna murió luego de caer al vacío

Fecha: Octubre de 2007
Diario La Cruz. Córdoba

El albañil cayó al resbalarse en una escalera. Reco-rrió 10 metros antes de golpear su cuerpo con el piso. No tenía arnés. Las condiciones de seguridad con las que se trabaja en la obra dejan mucho que desear.


Juan Carlos Ramón Reyna tenía 25 años y toda una vida por delante. Juan (como lo conocían sus amigos) era albañil y pasaba por un gran momento en su vida. Después de mucho tiempo de búsqueda, había encontrado un trabajo y su mujer se encuentra en camino a dar a luz una nueva vida.
Pero las cosas del destino y las deplorables condiciones en las que trabajan los obreros de la construcción de nuestra ciudad hicieron que todo tuviese un trágico final. Reyna falleció el cuatro de octubre a las 9:28 hs luego de caer de la cima de un andamio de diez metros de altura.
A la hora de buscar explicaciones, las irregularidades se hicieron presente. La obra para la que trabajaba Juan Carlos (ubicada en la esquina de las calles Del Niágara y San Juan en el Barrio Lomas sur bajo la denominación de “Proyecto Nacional 700 Escuelas”, a cargo de la empresa Sadic SA, dirigida por el ingeniero Daniel Desunvila) no contaba con las normas de seguridad básicas para cualquier trabajador. Los obreros trabajaban sin arneses (fundamental para la construcción en alturas), sin cinturones de seguridad ni barandas y; lo más grave, el andamio por el cual circulaban y circulan los obreros está en condiciones desastrosas.  
Pero eso no es todo, la mayoría de los trabajadores de la obra lleva a cabo sus actividades en comunes zapatillas y sin cascos de seguridad.
Muchas de las fallas mencionadas fueron solucionas luego de la trágica muerte de Reyna, pero hoy en día alguna de esas insuficiencias siguen existiendo (ver “El antes..).
Periodistas de La Cruz visitaron el lugar de los hechos y comprobaron que las quejas de los trabajadores son totalmente ciertas.
“Lo de Juan Carlos fue terrible. Era joven y tenía toda la vida por delante. Yo presencié el accidente y todavía no logro reponerme. Es un golpe anímico muy fuerte”, declaró un obrero antes de que un capataz llegase para “cortar” el diálogo.
Sin embargo, antes tuvo tiempo para recordar el prolongado tiempo que tardó la ambulancia y la policía en llegar al lugar: “Juan cayó y no murió al instante. Chocó su cabeza con el cordón y estuvo unos minutos agonizando, pero la ambulanciá tardó como una hora. Nosotros no sabíamos que hacer y verlo morir nos produjo una tristeza intrasmitible”.
La situación de tristeza relatada por el obrero (quien no dio a conocer su nombre por precaución) se observa en el rostro de todos los obreros hasta el día de hoy.
Como bien dijo el obrero, la caída de Reyna se produjo desde unos 10 metros de altura. Resulta increíble que un obrero de la construcción no cuente con ninguna garantía de seguridad cuando se trabaja en una altura semejante. La Cruz consultó a especialistas en la construcción y todos coincidieron en que, por lo menos, el obrero debe tener puesto un arnés cuando trabaja a más de 5 metros del piso. En caso contrario, el trabajador se debe negar a cumplir su tarea hasta que la empresa solucione el problema.
El dolor no cesa
La Cruz volvió al lugar de los hechos 20 días después de la muerte de Reyna y el escenario no fue muy alentador.
Los vecinos siguen recordando el accidente con dolor y cierta sensación de inseguridad.
“Es una muerte muy triste. Yo vivo a unas pocas casas de distancia y no lo puedo creer. Cuandó salí y me encontré con el cuerco de Juan tirado sobre la vereda y agonizando se me vino el mundo encima. Hasta el día de hoy sigo soñando con ese momento” expresó entre lágrimas una vecina del barrio.
Otro de los vecinos que se acercaron al periodista de La Cruz, se lamentó: “Todavía no puedo creer que la ambulancia haya tardado tanto. Estoy seguro que si llegaban antes Juan Carlos no hubiese muerto. Es una verguenza las condiciones en las que hace trabajar a esa pobre gente”.
Más allá de todos los lamentos y el dolor, que perdurá por siempre en los conocidos y allegados a Juan Carlos Reyna, lo importante sería que la muerte de Reyna sirva para mejorar las condiciones de trabajo de sus compañeros y no tengamos que lamentar tragedias similares. Para ello, las empresas de la construcción (como Sadic SA, la que lleva a cargo dicha obra) deben concientizarse sobre el tema.
Juan Carlos Ramón Reyna ya no está y nada lo devolverá a su vida, pero su recuerdo puede ayudar a mucha gente.

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