Fecha: Julio de 2007
Diario La Cruz. Córdoba
El equipo del “Coco” brillo durante el torneo pero se desmoronó en la final frente a los brasileros.
Los buenos momentos de fútbol brindados por Messi y Riquelme quedaron opacados por la inacción en la final.
Cuando el técnico de la Selección Argentina recibe una pregunta que considera desafortunada o inoportuna siempre responde de la misma manera: “No Coments”.
Y si hay dos palabras que definan con exactitud y precisión lo sucedido en la final de la Copa América son precisamente esas: “Sin comentarios”.
Sin comentarios porque el equipo que vanía luciéndose durante todo el torne en Venezuela decidió (vaya a saber porqué razón) pegar el faltaso en la última cita.
Aunque parezca increíble, ni Riquelme, ni Messi, ni Tévez, y hasta ni Mascheran no mostraron ni siquiera un mínimo porcentaje del talento que los distingue generalmente.
A la hora de buscar las explicaciones (con la mente fría) de porqué no se pudo cortar esta sequía de 14 años si títulos relevantes a nivel mundial (la medalla dorada de Atenas 2004 es en la categoría sub 23) habrá que tener en cuenta el implacable plante táctico que dispuso Dunga para el choque final (ver “Al ritmo...), pero no habrá que olvidarse tampoco que la Argentina jugó más de la mitad del torne sin un nueve de área.
“Ganar aquí sería comenzar de una brillante manera el camino de este nuevo grupo”, había declarado el Ratón Ayala luego de la rotulante victoria sobre los mexicanos en semifinales. Muchos ya acusan al capitán de argentino de haberse adelantado a los hechos. Otros reniegan de la excesiva diversión y alegría que demostraron Verón, Abondanzieri, Cambiasso y Zanetti en Estilo K (TyC Sports), pero habrá que sincerarse y admitir que “todos” nos sentimos ganadores antes de enfrentar a nuestros eternos rivales. Cierto es que el desempeño que lució la selección hasta la final lo justificaban, pero quizás ésta sea una lección para más adelante. Lo que quedará en la historia es que la Argentina fue una durante los primeros cinco partidos (exhibiendo el denominado “fútbol champagne”) una selección, y en el encuentro decisivo (mostró una notable falta de reacción) fue otra.
Será cuestión de ir perfeccionándose y corregir el esfuerzo final. Pero tranquilo, a no impacientarse, Sudáfrica está muy lejos todavía.
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