viernes, 1 de abril de 2011

La droga se apoderó de las escuelas de la zona

Fecha: Mayo de 2008
Diario La Cruz. Córdoba


Aunque muchas autoridades lo nieguen, la situación de nuestros jóvenes es más que preocupante: 
los chicos consumen marihuana en la puerta de los colegios con total impunidad. 



Hace un par de semanas la ciudad de Córdoba se vio escandalizada por reiterados casos de consumo de drogas dentro de una escuela primaria. La primera reacción de los lectores, oyentes o televidentes fue sorprenderse por un hecho que creen lejano e imposible en el ámbito local. Sin embargo, la investigación de La Cruz demuestra que aquello que debiera ser lejano e imposible se da con frecuencia en la mayoría de nuestras escuelas secundarias, e incluso en algunas primarias.
Luego de un informe especial, los periodistas de La Cruz llegaron a la conclusión de que el consumo del denominado "porro" es cada vez más frecuente y común en las inmediaciones de los colegios. La puerta del colegio sirve, en muchos casos, como punto de encuentro de los alumnos y ello permite que los chicos actúen con tranquilidad. Las estadísticas recolectadas dicen que más de la mitad de los jóvenes que se drogan en los boliches o en fiestas lo hacen también en cualquier momento del día.
Es así que el ingreso y egreso del colegio es usado por los chicos para relajarse y tomarse un descanso. En ese lapso, algunos prefieren los ya "antiguos" cyber, otros conversar intimidades con sus compañeros (cigarrillo mediante), y una tendencia en aumento es la de fumar marihuana en conjunto para "olvidarse" de los problemas que todo adolescente sufre.
Cada colegio tiene un "lugar de encuentro" propio donde los alumnos más populares del mismo se adueñan del espacio. En Unquillo, por ejemplo, hay cuatro "lugares de encuentro" claramente palpables. Los alumnos del IPEM 78 eligen el kiosco ubicado en la esquina del reconocido "Triángulo de Bértora" y a la hora de realizar actividades más osadas escogen el arroyo de la costanera. La plaza Leonardo N Alem parece ser patrimonio exclusivo de los alumnos de la secundaria Nuestra Señora de Lourdes. Para los jóvenes del colegio Nuestra Señora de las Mercedes está reservada la esquina de Azopardo y Alberdi (Club Unión Unquillo) y los chicos del IPEM 23 merodean por la avenida Spilimbergo y sus alrededores.
Resulta llamativo la ausencia de control en dichos lugares y la impunidad con la que los jóvenes llevan a cabo sus conductas. No sólo en Unquillo sucede esto. En Villa Allende y Mendiolaza se observa la misma situación.
Es la Marihuana, Estúpida!!!
Los relatos de los alumnos sobre sus experiencias con estupefacientes son, lamentablemente, infinitos. Uno de los más sorprendentes es el narrado por un alumno del IPEM 23 de Unquillo: "Una ves estaba en el aula y me puse a fumar un "porro" (N de R: marihuana). Estuve un rato y la baranda (sic) ya no se aguantaba más, entonces la profesora me descubrió. Cuando pensé que se me venía lo peor, la profe pensó que era un cigarrillo normal y sólo me pegó un buen reto, pero no se dio cuenta que era droga".
Con lo anterior, descubrimos que la droga no está presente sólo antes de entrar o al salir de la escuela, sino que muchas veces los chicos consumen marihuana dentro del colegio, estando en horario de clases. Vale destacar que son muy aislados los casos de consumo dentro del aula de clases; para "drogarse", los chicos esperan los recreos y escogen al baño como lugar preferido.
De los números recolectados por La Cruz, se desprende que de 10 chicos, la mitad probó alguna vez la droga; y de esos cinco dos se drogan con frecuencia en el ámbito escolar. La tranquilidad y serenidad con la que los chicos  cuentan sus historias es llamativa. No ocultan nada y relatan todo hasta con cierto orgullo. Lo que si resultó difícil para los periodistas de La Cruz es averiguar quienes son los que les venden la droga a los alumnos. Los chicos parecen saber muy bien lo que están haciendo y manejan ciertos códigos. Uno de ellos es el de "nunca mandar al frente al que nos consigue la merca (sic)". Sólo uno de los alumnos del Gral San Martín de Villa Allende reconoció que existe una camioneta ubicada entre ese colegio y el Paula que "vende sin dramas".
En Mendiolaza, parece ser más complicado conseguir droga. La mayoría de los jóvenes de esa ciudad coinciden en que "acá dan muchas vueltas. Te dicen un lugar, después vas y nada". Pero no por ello, Mendiolaza es ajena al problema. Los mismos chicos explican que "siempre hay algún 'amigo' que va a Unquillo y consigue".
Autoridades Ciegas
Hasta el personaje más popular de estos días en la TV argentina (el ciego Serafín Zubiri de Showmatch) repite que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Las autoridades de nuestras instituciones educativas parecen no respetar ese viejo y sabio refrán. Como si se tratase de un tema poco serio, los directivos evitan el tema y no le dan la importancia necesaria para encontrar una solución. De todas las directoras consultadas por La Cruz, sólo Lucía Deon (Escuela General San Martín de Villa Allende) enfrentó el tema con la responsabilidad y compromiso correspondiente.
Deon asumió que "el año pasado y el anterior tuvimos inconvenientes muy graves con relación a este tema". A su ves, la máxima autoridad del San Martín explicó que "este año, gracias a Dios, todavía no vivimos ningún episodio de esos". Cuando el periodista de La Cruz le pidió a la directora que especificara que problemas habían tenido, Deon contó que los chicos llegaban a clases con el olor típico de la marihuana y se los notaba "mareados" y perdidos. "Algunos hasta se animaban a prender los cigarrillos dentro del horario de clases" agregó la docente.
A la hora de explicar las medidas que tomó el colegio para superar dicha situación, Lucía Deon responsabilizó de la preocupante situación a los padres y al Hospital de Villa Allende: "Una vez llamamos al Hospital y le dijimos que teníamos un chico drogado, y sabe lo que nos contestaron: 'Y bueno, que quiere que hagamos nosotros'".
A excepción del colegio San Martín, las demás autoridades buscaron evasivas y trataron de esquivar a toda costa las consultas de los periodistas de La Cruz. Tales son los casos de las directoras Marisel Peiroti (Raúl del Llano de Villa Allende), Nancy Urraca (Las Polinesias de V. A.), Patricia Despet (Escuela Municipal Raúl Fernández),  María Escudero (Vélez Sarsfield de Unquillo), etc.
Particular resultó ser el caso del IPEM nº 23 de Unquillo, que antes las preguntas de La Cruz, decidió hacer esperar más de 20 minutos en el teléfono al periodista para luego cortar la comunicación sin conseguir respuesta alguna.
La primera reflexión que surge es que no se puede solucionar un problema que se niega. En otras palabras, sino reconocemos primero la situación de nuestros jóvenes, se nos hace imposible buscar soluciones.
Hay una realidad que es inevitable y basta comprobarla con compartir unas horas con los alumnos: la droga se apoderó de los jóvenes y su estadía no parece ser corta. Para revertir este lamentable panorama va a hacer falta mucho trabajo. Y no sólo de las escuelas; la familia, el municipio, la policía y el hospital tendrán que trabajar en conjunto para encontrar respuestas. Pero las escuelas son las encargadas de dar el primer paso, y negar lo que los propios damnificados (alumnos) asumen... no es la decisión correcta.

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