MINUTORIOJA.COM.AR- NOTICIAS NOA. LA RIOJA
Suele decirse que una campaña política demanda una cantidad de tiempo y atención inconmensurable que sólo aquellos políticos que han vivido dicha experiencia pueden definirlo. Será por esa razón –quizás- que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no pudo ejecutar lo que si ejecutó en las últimas horas.
De cara a las primarias del 14 de agosto pasado, hubo dos espacios que se definieron como “kirchneristas” y manifestaron su apoyo al proyecto nacional que lidera Cristina. Obviamente, ambos espacios (menemismo y lunismo) expresaban que existía una reprocidad en el respaldo brindado por parte de la Casa Rosada. Si bien se presumía que un sector era kircherista en serio y el otro sólo por conveniencia electoral, la falta de señales claras del oficialismo nacional dió lugar a la libre interpretación del elector riojano.
Luego de las elecciones primarias (y ante el apabullante triunfo de Cristina en todo el país), tanto el FPV (Luna) como el FPR (Menem) mantuvieron su estrategia de alinearse ciegamente al gobierno nacional de Cristina. Pero como dijo el gran pensador alemán Thomas Hobbes, “es el tiempo el único sabio que tiene respuestas para todo”. En las últimas dos semanas, las dos listas oficialistas de La Rioja viajaron a Buenos Aires para reunirse con las autoridades del Gobierno Nacional.
La semana pasada fue el turno del Frente Popular Riojano. Todos los candidatos, menos –curiosamente- Carlos Menem se hicieron presente en la Casa Rosada y se reunieron con el ministro del interior Florencio Randazo. ¿Por qué no fue Menem? Muchas fueron las excusas brindadas por la lista verde, pero existe un fuerte rumor que marca que Cristina –más allá de las conveniencias electorales- no puede “ni ver” al ex presidente; existiría un importante enfrentamiento ideológico que le prohíbe a Menem pisar la Casa Rosada. Más allá del faltazo de Menem, sorprendió que no se obtuviera imagen alguna (ni siquiera protocolar) de la reunión. Las respuestas estarían relacionadas a la misma causa: la presidenta entiende que políticamente convenga que La Rioja aporte tres senadores oficialistas, pero de ninguna manera permitirá que la imagen de su gobierno quede íntimamente relacionada con el menemismo. “Que ese costo político lo pague el Beder” habría sido el pensamiento del kirchnerismo.
Esta semana fue el turno que la lista azul liderada por Tere Luna arribe a Capital Federal. Las diferencias son notables entre una reunión y otra. Mientras que con los candidatos de Menem sólo estuvo presente Florencio Randazo (su cargo de Ministro del Interior lo obliga a atender a cualquier funcionario del interior del país), con la comitiva de Luna se hicieron presentes –además de Randazo- el ministro de Infraestructura y la mismísima presidenta de la Nación.
Existe un viejo proverbio que expresa “que una imagen vale más que mil palabras”. Éste es uno de los casos donde el refrán cobra más valor que nunca: a falta de una, aparecieron al menos cinco fotos que reflejan el buen clima que se mantuvo en la reunión. Si apelamos a la semiótica (estudio de los signos y señales), descubriremos que el gesto de Cristina de negarse una foto y acceder a otra, es como decir: “Una lista es justicialista y nos apoya (la de Menem), por eso nos reunimos; la otra (Luna) no sólo es justicialista y nos apoya, sino que nos representa y –por lo tanto- hago manifiesto y recíproco mi apoyo. Por eso no sólo los recibimos, sino que lo festejamos y lo hacemos público”.
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