REVISTA MAGNA. BUENOS AIRES
Aunque todavía no se formalizó la re-elección de CFK, el kirchnerismo ya piensa en los posibles rivales que tendrá que enfrentar de cara al 2015.
El Gobierno Nacional de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner ya tiene sus recaudos y operaciones pensando en las elecciones presidenciales del 2015. Aunque parezca mentira o sumamente apresurado, es así; en la cabeza de los kirchneristas más puros ya se piensa en cómo quedará planteado el escenario político de cara al año 2015.
Vale aclarar que –constitucionalmente- Cristina no podría ir por su tercer mandato consecutivo dentro de cuatro años, pero es un secreto a voces que una de las intenciones básicas de la ideología kirchnerista es la ‘perpetuidad’ en el poder. Dejando para otro momento la metodología que el oficialismo ya tiene en mente para burlar el impedimento de la Constitución
Daniel Scioli y Ricardo Casal. Imagen: InternetNacional, nos centraremos en lo que la propia Cristina considera “oposición”.
Existen tres personas (o posibles espacios políticos) a los que el kirchnerismo apuntará –gradualmente con el paso del tiempo- para vapulear y destruir su imagen política. Son conocidas las distintas operaciones que los “K” más puros utilizan para denostar y desprestigiar a los opositores de turno. Más allá de la legalidad o ética de dicho método, no puede cuestionarse los resultados: en ocho años de gobierno “K” la oposición no supo (o pudo) construir al menos un líder serio y temible para el oficialismo.
Scioli y su película favorita: Durmiendo con el enemigo
Además de la propia Cristina, una de las pocas figuras políticas que saldrá altamente favorecida luego de las elecciones de octubre será el Gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli.Comandar el distrito electoral más grande del país por ocho años y poseer una altísima imagen positiva lo convierte –de inmediato- en uno de los principales presidenciales para el 2015.
Scioli aportó demasiado para que la Presidenta logre remontar la pésima imagen que el Gobierno Nacional padeció luego de la crisis del campo. Más allá de rumores constantes que vaticinaban un alejamiento del Gobernador bonaerense, Scioli se comportó como un soldado “K” en los peores momentos; Néstor lo supo reconocer y fue por ello que en ningún momento se dudó de la reelección de Scioli al frente de la provincia de Buenos Aires.
A su vez, no existe la menor incertidumbre sobre las distintas ideologías que poseen el ex motonauta y el kirchnerismo más puro. Por la alta adhesión nacional que goza Scioli (en estos días sólo superada por la omnipresente Cristina), los “K” hallan en el
Gobernador a una especie de Frankestein que sólo está esperando el momento más propicio para relevar a su jefa; y dan por descartado que ese instante llegará antes del 2015.
Comprendiendo lo anterior, se entenderán las piedras y escollos que Cristina está poniendo en el andar del territorio bonaerense. La designación de Gabriel Mariotto como vicegobernador fue un claro indicio del control que el kirchnerismo pretende imponer en los pagos de Scioli.
El próximo objetivo “K” es la destitución del Ministro de Justicia y Seguridad de Scioli, Ricardo Casal. Sabiendo que es un delfín intocable para Scioli, el kirchnerismo ya había pedido –públicamente- su destitución en febrero. El Gobernador plantó bandera y no cedió. Para no mostrar fisuras internas en tiempos electorales, Cristina prefirió dar marcha atrás y todo quedó como estaba. Pero luego del 23 de octubre volverá a la carga. El caso Candela será el caballito de batalla que la Presidenta utilizará para exigir la no continuidad del Ministro en la próxima gestión. Quienes conocen a Scioli, expresan que el es tan paciente y tranquilo como tenaz y persistente. “No va a permitir que le cambien a su Ministro; va a insistir con Casal”, aseguran. Quizás Casal se convierta en la gota que rebalse el vaso y desate la guerra que se encuentra en “stand by”.
Resumiendo, Daniel Scioli es una figura política que goza de amplia popularidad y tuvo (y se espera que la vuelva a tener los próximos cuatro años) una muy buena gestión en su provincia. Seguramente, el mayor desafío para Scioli será despegarse del kirchnerismo y enfrentarlo sin que le quepa el mote de desleal o traidor. La principal tarea del Gobernador consistirá en no convertirse en el “Cobos” de la próxima gestión de Cristina.
El Ingeniero y la promesa de su asesor
Allá por fines de marzo, cuando era inminente la decisión de Macri de ir por la presidencia o insistir en la ciudad, hubo una promesa de Jaime Durán Barba que hizo definir al Jefe de Gobierno porteño por la segunda opción. Mientras Larreta, Pinedo, Bertol y demás funcionarios del PRO aturdían a Mauricio con estudios y encuestas para demostrarle que era el momento indicado para arrebatarle el poder nacional al kirchnerismo; a Durán Barba le bastó una frase para convencerlo: “Conseguí la reelección en la ciudad y el 2015 el Sillón de Rivadavia es tuyo. Te lo prometo”, le habría asegurado el asesor según uno de los artículos de Luis Majul en El Cronista. Macri cumplió su parte y obtuvo –ampliamente- el respaldo popular de los porteños para gobernarlos por cuatro años más. Sólo el amplísimo margen que consiguió Cristina en las internas pudo opacar la sonrisa que se había dibujado en el rostro del ingeniero. Sin embargo, los macristas más optimistas (y acertados) le hicieron saber que el resultado del 14 de agosto era el mejor escenario que podía ocurrirle: “Te convirtieron en el único líder opositor”.
Hay una realidad inexpugnable: desde el 23 de octubre, tanto Duhalde como Alfonsín deberán reconocer sus fracasos y hacerse a un lado. Si se repiten los resultados, el país les habrá dicho que no y sus tiempos se habrán acabado en la política nacional. La tarea de Macri será seducir a esos votantes opositores nacionalizando su imagen. Con Miguel Del Sel ya consiguió instalarse en Santa Fe; con urgencia tendrá que hacerlo en Córdoba y Mendoza y reconciliarse con De Narváez en Buenos Aires.
En dicha misión, Macri deberá enfrentarse a Daniel Scioli para disputarse el arco opositor. El Jefe porteño cuenta con una gran ventaja: hace ocho años que se opone a los “K” y no debe convencer a nadie de eso; Scioli –en cambio- será un novato en el terreno opositor.
Aferrarse a la Constitución
Por más paradójico que resulte, algunos politólogos creen que en el período 2011-2015 el mayor defensor de la Constitución Nacional será un sector perteneciente al propio kirchnerismo. En este tercer espacio con posibilidades de aspirar a la presidencia en el 2015 se encuentran éstos “K” que se ampararán en la CN para demostrar que la “re-re” de Cristina no es la mejor opción para la continuidad del kirchnerismo en el poder.
No se tratará de un rompimiento (como en el caso de Scioli), sino de una especie de suplencia para que la reina Cristina pueda volver en el 2019. Mucha agua correrá bajo el puente, pero cuesta creer que la idea de “Dinastía familiar” (que Cristina heredó de Néstor) haga posible esta alternativa. Amado Boudou, Jorge Capitanich y –hasta- Carlos Zanini son algunos de los nombres que pueden ubicarse en esta variable.
Es cierto que falta mucho para el 2015, pero la vitalidad y vigorosidad de la política argentina nos permiten vislumbrar lo que pasará luego del 23 de octubre. Al fin y al cabo, como diría el politólogo Natalio Botana: “La política es el arte de anticiparse a los hechos”.
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