sábado, 5 de noviembre de 2011

CUANDO EL ENTORNO RESTA MÁS DE LO QUE SUMA





La semana pasada reflejamos en este espacio que el ganador oculto de las elecciones era Néstor Titi Bosetti. En el otro polo, se podría afirmar que el perdedor oculto de los comicios fue Ricardo Quintela. El espacio liderado por el Gitano se quedó con las manos vacías y no encontró una sola razón para sonreir luego del 23 de octubre. Todas fueron malas noticias: Su hermana no entró como Diputada Nacional; la única representante que tenía el quintelismo (Teresita Q) en el Congreso Nacional lo abandonará en diciembre y dejará al quintelismo sin soldados en la Nación, la lista por la que hacía fuerzas el espacio de Quintela perdió rotundamente en Capital (provocando la derrota en la General) y –como consecuencia- la relación Quintela-Beder quedó pendiendo de un hilo.
Claramente, el quintelismo fue el sector más perjudicado por las últimas elecciones. A raiz de esa premisa inquebrantable, las internas en el seno más íntimo del círculo de Quintela comenzaron a hacerse visible. Existe una vieja frase que volvió a retumbar en los oídos de todos los soldados quinielistas: “Quintela hace todo bien, el problema es el entorno del Gitano”. 
Precisamente en esa palabra mágica, el intendente encontraría la mejor excusa para exculparse del fracaso quinielista; Ricardo no participó en primera persona en las elecciones y fue el ‘entorno’ el encargado de mover el aparato para respaldar la candidatura de la hermana del intendente. Los resultados están a la vista: el entorno falló una vez más.
Armando Molina, Miguel Galeano y Harry Perez serían los ‘soldados’ que más tirones de orejas recibieron. Los resultados finales de la elección dejaron en claro dos premisas: En primer lugar, la presencia del Gitano es imprescindible para obtener un buen resultado. Consecuentemente, cuando el intendente delega poder y deja actuar a sus personas de confianza aparece siempre la misma palabra: fracaso.

Mirando al futuro
A pesar de que quedarse sin representantes en Buenos Aires es un duro golpe, los resultados del 23-O no es lo que más preocupa al Gitano. “Una de las armas de la política es la anticipación” repetía Bartolomé Mitre cuando lo tildaban de ‘apresurado’. Siguiendo a Mitre, Quintela no se conforma con los consuelos de su círculo que caen en el “falta mucho para el 2015” para intentar disimular el fiasco de octubre. El Gitano sabe que éste es su último mandato como Intendente y tendrá que trabajar duramente para solucionar dos grandes desafíos: consagrarse como el heredero de Beder y buscar un heredero propio para su querida capital. 
En su interior, Quintela sabe que el problema mayor no será el primero; claramente es uno de los líderes político de nuestra provincia y no le costará mucho instalarse como el sucesor del Beder (el gran inconveniente que puede surgir aquí es que el gobernador no se digne a abandonar la Casa de Gobierno y apele a una reforma constitucional). Lo que quita el sueño del líder nato del quintelismo es hallar a su propio heredero; él más que nadie sabe las debilidades y la inconsistencia de su entorno. A su vez, existe una realidad que el intendente cree imposible de remontar en cuatro años: el alto porcentaje de imagen negativa que tienen todos los referentes quinielistas que lo rodean.
A diferencia del escenario provincial -en la lucha por la gobernación- donde parece ser claro que de no seguir Beder, naturalmente lo sucede Quintela (las aspiraciones de Menem de quedarse con ese lugar no parecen ser serias y a Minuzzi le faltaría mucho terreno por recorrer), en la lucha por la intendencia capitalina hay dos candidatos que ya se perfilan seriamente para disputarse mano a mano el sillón que dejará Ricardo. Lo cruel para el intendente es que ninguno de los dos es de su espacio: Tere Luna y Titi Bosetti son los políticos que –debido a los resultados conseguidos- quedaron instalados para luchar por  la intendencia en el 2015. Aunque la flamante senadora electa arranque con ventaja en esta carrera (estará muy cerca de Cristina y tendrá tiempo de sobra para proyectar un fuerte respaldo del Gobierno Nacional), todo parece indicar que el que realice mejor su tarea en estos cuatro años es el que conquistará mayores adhesiones en los próximos cuatro años. No se descarta que el radicalismo de pelea con su candidato (que resultará de la lucha por el liderazgo entre Julio Martínez y Guillermo Galván), pero cuatro años no parecen ser tiempo suficiente para reconstruir un partido que en los últimos tiempo recibió pálida tras pálida.
Si bien sólo se trata de especulaciones, lo que más molesta a Quintela es situarse fuera de ellas (en Capital). No se discute que un político con el currículum y la trayectoria del Gitano pueda aspirar seriamente a gobernar la provincia, pero ¿Cómo hará para gacerlo si no logra retener el poder en su distrito?

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