POR JULIO LABORANTI
MINUTORIOJA
Hubo un elemento común que predominó en todas las elecciones que se llevaron a cabo en nuestra provincia: qué candidato oficialista (Peronista) representaba de mejor manera al kirchnerismo nacional. En la última elección para Senadores y Diputados Nacionales se llegó al punto máximo de esta vicisitud. Tanto el Lunismo como el Menemismo aseguraban que el kierchnerismo era el modelo político que habían elegido.
Luego de la paliza que Cristina le propinara a sus opositores en las internas del 14 de agosto, no existió político justicialista local que osara hablar mal de la presidenta. Si bien tanto el Gobernador Luis Beder Herrera, el intendente Ricardo Quintela y la vicegobernadora Teresita Luna (los tres líderes consolidados que dejó este año electoral) afirman todos apoyar al Gobierno Nacional, es evidente que existen notorias diferencias en su forma de sentir y vivir la política.
Los tres dicen ser K, y como desde la Nación no se negó ningún apoyo; existe una especie de generalización y canalización del kirchnerismo local. La sensación que predomina es que cualquiera puede decir “soy kirchnerista” con la tranquilidad que ningún funcionario nacional saldrá a desacreditarlo. Pero la era de las campañas políticas terminó y comenzó el tiempo de la verdad. El primer indicio para definir el futuro a corto plazo es la designación del gabinete de Cristina.
Preocupación Bederista
Cristina deberá realizar cambios obligados (muchos integrantes deberán ir al Congreso) en su Gabinete para el período 2011-2015. Lejos está de ser un hecho menor; con los nombres de los remplazantes Crsitina dejará marcado cuál será el camino a seguir en los próximos cuatro años. Desde la muerte de Néstor Kirchner, se observó una pacífica convivencia en el kirchnerismo entre los peronistas más clásicos (que aceptaban y promovían cualquier tipo de apoyo) y los kirchneristas más fanáticos cuyo objetivo sólo era profundizar el modelo. La presidenta sabía que para vencer en las elecciones necesitaba de ambos y medió ante cualquier queja de los del segundo grupo (por ejemplo cuando aparecieron los carteles de Menem-Cristina).
Ahora bien, Cristina ya no necesita más mediar porque el poder que consiguió es irrefutable. Es por ello que se espera que la designación del Gabinete marque el ritmo y la profundidad que tendrá su segundo Gobierno. Un puesto clave es la jefatura de Gabinete; Anibal Fernández deberá asumir como Diputado Nacional dejando vacante ese lugar. Hay dos nombres que suenan fuerte para su reemplazo: Juan Manuel Abal Medina y Carlos Bettini (amigo de la juventud de Cristina).
En cualquiera de los dos casos, es una muy mala noticia para el Gobernador Beder Herrera. Abal Medina representa el ala más dura del kirchnerismo y no le perdonará al Gobernador el ‘exagerado’ apoyo que le dio a Carlos Menem (mala palabra para los fanáticos K). La que festejará a más no poder si se confirma la designación de Abal Medina será la Senadora electa Tere Luna; quien mantiene una relación casi de amistad con el dirigente ultra K. El escenario será similar si el elegido para ese cargo es Bettini, Carlos Zanini o –hasta- Julio De Vido.
Seguramente Beder Herrera estará haciendo fuerzas para que Cristina elija al actual Ministro del Interior. Randazo es el funcionario más diplomático y conciliador dentro del kirchnerismo. Quienes lo conocen aseguran que su mayor virtud es la capacidad que tiene para ‘quedar bien con Dios y con el Diablo’. Para desgracia de Beder, la mutación de Randazo de Interior a la Jefatura perdió fuerza en los últimos días.
El otro ministerio por el que se ansía definiciones es el de Economía. El guitarrista Boudou presidirá el Senado a partir de diciembre y dejará ‘formalmente’ su cargo en el Ministerio. Hay dos versiones con respecto a este reemplazo. La primera es que Amado seguirá teniendo el control del área poniendo a un delegado suyo como ministro (Diego Bossio de Anses o Hernán Lorenzino –Secretaría de Finanzas-). La otra alternativa es que asuma Mercedes Marcó del Pont, dejando a Boudou totalmente fuera de la economía. Al igual que en el caso de la Jefatura de Gabinete, Beder no podrá sonreir con ninguna de las dos designaciones; se trata de funcionarios ultra K (en el primer caso ligados a los fundamentalistas de La Cámpora) que le harán pagar con creces la “súper estrategia” que los medios locales remarcaron en las elecciones del 23-O.
Con lo puesto, habrá que reconsiderar si el Gobernador realizó una espectacular estrategia en las pasadas elecciones. Si se confirman los rumores y ala más dura del kirchnerismo se apodera del Gabinete de Cristina, le costará caro a Beder que Menem haya ganado las elecciones. Por su parte, Tere Luna se encargará de seguir profundizando relaciones con los ‘popes’ del kirchnerismo (Zanini, Máximo Kirchner, Abal Medina, Boudou) para apuntalar su candidatura a intendenta de la capital en el 2015.
Tweet
No hay comentarios:
Publicar un comentario