El miércoles volvió a suceder uno de esos hechos políticos vergonzosos y calamitosos que caracterizan a nuestra provincia. Carlos Menem fue el único senador que voto en contra (en la primer votación en General, luego en Particular varios se sumaron al riojano) del proyecto de ley presentado por el Ejecutivo para regularizar el trabajo agrario.
Pasaron menos de dos semanas desde que el ex presidente reasumió su banca en el Senado y ya mostró un claro indicio de cuál será su postura en los próximos cuatro años. Defensores obtusos del Menemismo se esconden en la independencia de poderes y aducen –ahora- que “los legisladores no deben ser esclavos o soldados obedientes del poder Ejecutivo”.
De ninguna manera se cuestiona la independencia de poderes que debe existir para que una democracia funcione; pero debe indagarse sobre el modo en el que cada legislador llega a su banca. NO SE DEBE ENGAÑAR O ESTAFAR A LA GENTE.
Digo blanco, hago negro
Supongamos que hay un concurso para cubrir el cargo de docente de un instituto y un de los concursantes convence (sabiendo que ese colegio son adeptos a la educación pública) a todo el tribunal con un brillante discurso pro educación pública. Las autoridades lo eligen y cuando empieza el año lectivo se encuentran con que en las clases de dicho docente no se hace más que bastardear la educación pública y resaltar las virtudes de la educación en las instituciones privadas. El desconcierto reinaría en el ambiente y las autoridades se sentirían –al menos- engañadas.
Situación similar es la que se produjo en nuestra provincia. Carlos Menem llegó a su banca de la mano del Gobernador Luis Beder Herrera. Ambos resaltaron durante toda la campaña su “concordancia” con las iniciativas y políticas del Poder Ejecutivo Nacional. En más, se jactaron de que Menem sería el voto 37 necesario para que Cristina puediera tener mayoría absoluta en el Congreso sin necesidad de depender de la oposición. ES ASÍ COMO MENEM LLEGÓ A SU BANCA.
Dejando la independencia de poderes de lado, la gran mayoría que optó por la boleta que encabezaba Menem fue para respaldar las políticas de Cristina. Ojo!, No estamos diciendo que la independencia de poder no exista o no deba existir. Si Menem pretendía esa ansiada libertad, no tendría que haber dependido de todo el aparato oficialista (tanto Provincial como Nacional) para lograr su cometido.
Radicalmente diferente era la situación del mismo Carlos Menem antes del 10 de diciembre. Hasta entonces, había conseguido su banca por representar a la oposición. Los políticos no deben olvidarse que –al fin y al cabo- su tarea es la de representar la voluntad del pueblo: Y EL PUEBLO QUE VOTÓ A MENEM LO HIZO PARA RESPALDAR A CRISTINA.
¿Qué opinarían si se debate una ley que permita la explotación minera y Martínez y Brizuela y Doria votan a favor? No hay independencia de poderes que valga; ellos llegaron ahí gracias a los votos chiliciteños que se oponen a tal explotación. Su deber es votar en contra representándolos. De igual manera, el deber del senador Carlos Menem es representar a toda la gente que lo votó para respaldar el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Si no lo hace, concreta una triple traición: A Cristina, a Beder y –la más importante- AL PUEBLO RIOJANO.
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