El próximo viernes a la noche el Gobernador Luis Beder Herrera asumirá un nuevo mandato al frente de nuestra Provincia. Cuando un mandatario ejecutivo es reelecto las especulaciones siempre giran en torno a la conformación del Gabinete que lo acompañará. En la mayoría de los casos hay que realizar cambios obligados por integrantes del antiguo equipo que asumen nuevas funciones; pero lo más interesante surge de los premios y castigos que el político reelecto decide impregnar en su nuevo equipo.
Los respaldos y/o cambios en el Gabinete son el indicio más concreto que toda la sociedad tiene sobre el pensamiento íntimo del mandatario ejecutivo sobre sus ministros. Puntualizando todo lo dicho anteriormente en Beder Herrera, existen dos carteras que tendrán –obligatoriamente- nuevo líder: Desarrollo Social e Infraestructura. Tanto Griselda Herrera como Javier Tineo asumieron como Diputados Nacionales y dejaron sus respectivos cargos vacantes. Como era de esperar, la danza de nombres sobre los posibles reemplazantes ya comenzó a rodar y sólo el anuncio oficial le pondrá fin.
Pero no es éste punto el tema central que nos interesa, sino los ‘premios y castigos’ que el Gobernador impregnará sobre su equipo. Resulta obvio decirlo, pero la continuidad de un ministro es tomada como un premio y el desplazamiento (ya sea total o hacia un cargo menor) es –claramente- un castigo.
Según lo que el mismo Gobierno se encargó de desparramar por los medios de comunicación, el ministro de salud Juan Carlos Vergara sería uno de los ‘castigados’ y –en el otro polo- Walter Flores resultaría ‘premiados’ con su continuidad al frente del Ministerio de Educación. Pero el caso que más llama la atención es el de Felipe Alvarez. La continuidad del Ministro de Gobierno, Seguridad y Justicia no estaría puesta en duda; se espera que Alvarez mantenga el liderazgo de las dos áreas.
Jesús+Hitler+De la Rúa= Felipe Alvarez
Antes de analizar el caso del Ministro de Gobierno, es imperiosamente necesario distinguir la vida privada de la vida política de una persona. Así comos ser un buen político no garantiza ser una buena persona, ser una buena persona no te garantiza ser un buen político. De ninguna manera –y en ningún momento- cuestionaremos o pondremos sobre la mesa la ‘calidad’ de persona de Felipe Alvarez; sino que se calificará o juzgará su conducta como funcionario público.
Para clarificar aún más la distinción entre ‘buena persona’ y ‘buen político’, citaremos dos frases dispares sobre dos personajes totalmente antagónicos. Si hay un personaje del que no se puede dudar de su bondad y sabiduría como persona es de Jesús. Sin embargo, en el libro ‘El Anticristo’, Friedrich Nietzche sentenció que “Jesús fue un anarquista y un delincuente POLÍTICO”. Más allá del fanatismo que lo caracteriza a Nietzche, no es el único que cuestiona duramente el ‘ser político’ de Jesucristo.
Radicalmente opuesto es el caso de Adolf Hitler. La historia ya lo juzgó como una de las personas más despreciables y denigrantes de la humanidad. A su vez, Winston Churchill (quizás el enemigo más acérrimo de Hitler), explica en sus memorias que “La rapidez con la que Hitler consiguió dominar Noruega fue una HAZAÑA POLÍTICA y bélica notable”.
Un ejemplo mucho más cercano (tanto geográficamente como temporalmente) es el de Fernando De la Rua. ¿Alguien puede decir que –políticamente- le fue bien? A su vez, todos aquellos que lo conocen ‘personalmente’, afirman que el ex presidente tiene una bondad exagerada con sus prójimos.
En fin, no conocemos a Felipe Alvarez como persona; pero si estamos en condiciones de asegurar que su gestión como Ministro de Justicia y Seguridad fue un fracaso. No hace falta que lo justifiquemos con un extenso análisis; el crimen de Gonzalo Martínez en la Plaza 25 de Mayo, el asesinato de Belén Brizuela en Aimogasta, la muerte de Emmanuel Romero en manos de una patota, los reiterados –y sospechosos- robos en distintos Municipios sobre el dinero destinado al pago de los empleados, y lainfinidad de hechos delictivos que provocan una sensación de inseguridad nunca antes vista en La Rioja, hablan por sí solos para calificar de ‘fracaso’ a la gestión de Alvarez.
Aunque parezca mentira, semejantes tragedias no es lo que más preocupa. Lo que alarma aún más la situación es la inacción y el sentimiento de impunidad sobre los responsables de tales muertes. En las últimas horas fueron liberados los únicos tres imputados por el asesinato de Gonzalo y no queda ningún sospechoso que pague por su fallecimiento. En el caso de Belén el panorama es aún peor: las únicas detenciones se hicieron sobre los vecinos y amigos de la joven que reaccionaron ante su trágico fin; no hay ninguna certeza y lo único que se agrega son confusiones que no hacen más que politizar el caso. ¿Qué sentirán los familiares y seres queridos de Gonzalo y Belén al respecto? Seguramente, en bronca, rabia, decepción, desilusión y amargura encontraremos las respuestas.
En un aspecto específico, material y judicial será muy difícil encontrar a los culpables o responsables; pero en un sentido mucho más amplio y general, encontraremos –sin dudas- en Felipe Alvarez a uno de los principales responsables. Sería una nueva injusticia política que se lo premie en las designaciones del próximo Gabinete.
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