viernes, 9 de diciembre de 2011

EL KIRCHNERISMO Y UNA NUEVA SIMILITUD CON EL NAZISMO

REVISTA MAGNA. BUENOS AIRES

Unas de las grandes incertidumbres del siglo XX que nadie podrá dilucidar completamente, es el por qué la Alemania Nazi logró construir semejante imperio -con una economía brillante- cuando en su Gobierno no había ningún equipo de economistas ilustres o expertos en la materia. Hay sólo una frase del propio Adolf Hitler que nos ayuda a entender la concepción política que el nazismo tenía sobre la economía: “Detrás de la economía debe haber también poder, ya que sólo el poder garantiza la economía”.
Mal que les pese a muchos oficialistas, en este concepto puede encontrarse una gran similitud del Nazismo con el Kirchnerismo. Tanto en los alemanes, como en los gobiernos K; la economía no era manejada por eruditos en la materia. Como olvidar el la versión (reconocida por muchos funcionarios oficialistas) que Néstor Kirchner ingresaba constantemente a la oficina de Lavagna con su libreta en mano para controlar la inflación.
Obedeciendo la frase de Hitler, en el kirchnerismo se cree fervientemente que es el poder político el que respalda la economía y logra un bienestar generalizado en toda la sociedad. Sobran los ejemplos para respaldar esta teoría: desde la histórica influencia del ejecutivo en el INDEC hasta la reciente defensa de la intervención del Estado en Aerolíneas Argentinas.
Confirmando esta tesis hitleriana en el kirchnerismo arribamos a Guillermo Moreno. Se sabe que es el secretario de comercio una de las personas más influyentes de la economía argentina; y –con todo el respeto que Moreno se merece- no estamos hablando, precisamente, de un estudioso incansable de maestrías y doctorados en Economía. Moreno se ha destacado –desde el inicio del kirchnerismo- por utilizar al poder como base sólida para respaldar todas sus decisiones. Pistola sobre el escritorio, presencia –bombo en mano- en plena manifestación K en Plaza de Mayo, verborrágicos discursos contra el Grupo Clarín ante sus empleados e interrupciones abruptas en reuniones de otros ministros; son algunas pruebas acabadas que demuestran (como decía Hitler) que para Moreno “Sólo el poder puede garantizar la Economía”.

El poder, la pista para el nuevo Gabinete
Muchos creen que es exagerada la expectativa que se está creando en torno a la designación de los puestos vacantes para el nuevo Gabinete de Cristina. Pero debe comprenderse que los nombres que elija la presidenta para ocupar la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía darán una pauta concreta de cuál será el camino a seguir por el kirchnerismo en los próximos cuatro años.
Ya sin tener que encargarse de disimular –demagógicamente- los vicios K que no son de agrado del ciudadano común (como sucedía, entendiblemente, antes del 23 de Octubre), desde el oficialismo han dejado la puerta abierta para ejercer dos caminos o métodos en el tercer mandato K. El primero es una profundización del populismo de izquierda que consistiría en aumentar las diferencias con la oposición y continuar en el camino de la confrontación. El segundo consiste es un acercamiento pronunciado a una centroizquierda más conciliadora con los líderes opositores (quienes vaticinan este camino se amparan en los llamados y guiños de Cristina hacia Macri).
La Cámpora tendría un lugar privilegiado si el camino escogido por Cristina es el primero; mientras que si se vuelca por la segunda opción, serían los peronistas más tradicionales los encargados de ocupar los cargos más importantes.
En su columna dominical, Eduardo Van Der Kooy (periodista con más conocimiento político del Grupo Clarín) aseguró que la jefatura de gabinete caerá sobre las manos de Carlos Zanini o Julio De Vido. Aunque el protagonismo no sea una de sus mayores virtudes, quienes sigan este espacio conocerán a la perfección a Carlos Zanini (hemos venido manifestando en los últimos meses la influencia de este personaje en todas las decisiones de Cristina). Sea cual fuere, estamos hablando de un claro triunfo de La Cámpora; se trata de dos dirigentes que están convencidos que es la militancia y la confrontación del grupo comandado por Máximo Kirchner lo que ayuda a construir el ‘poder’ necesario para respaldar cualquier tipo de políticas

Amigos que serán enemigos
Otro indicio que nos anticipa el vuelvo de Cristina hacia una profundización del populismo de izquierda es el alejamiento inmediato de Hugo Moyano. El líder de la CGT (que representa a los ‘peronistas más tradicionales’) sabe muy bien que sus tiempos dorados en la Casa Rosada llegaron a su fin. Hay una sola razón por la que Moyano no decidió convertir la ruptura en un escándalo que acapare la atención de todos los medios de comunicación: el temor a quedar preso.
Hugo cree que quien está detrás de todo es el hijo de la presidenta -a quien lo denomina ‘Mínimo’- y sabe que “los códigos” de la vieja política (que implicarían dejarlo descansar en paz en muestra de agradecimiento por el aporte hecho a la causa kirchnerista en los últimos años)  no son para nada bien vistos por Máximo; todo lo contrario. No le temblaría el pulso al CEO de La Cámpora para enviar tras las rejas al líder sindical por la confusa causa de la mafia de los medicamentos.
Con Moyano fuera del escenario oficialista, crecen las posibilidades de que Mercedes Marcó Del Pont o Débora Giorgi aterricen en el Ministerio de Economía. Es conocida la excelente relación que Marcó Del Pont mantiene con Cristina. Cuando el Gobierno tuvo que escoger al reemplazante de Martín Lousetau, Cristina pensó que era su amiga Mercedes la mejor opción; pero la enemistad pública de ésta con Moyano y la cercanía de Boudou con el líder de la CGT hicieron decidir a Néstor para volcarse por Amado.
Como se puede observar, no es la capacidad o calidad de estadistas lo que prevalece en el kirchnerismo a la hora de elegir a sus soldados; sino que es la posibilidad de construir un poder más viable la que termina por erigirlos como funcionarios. Para el kirchnerismo no se existen ideas brillantes o revolucionarias si no se cuenta con un poder sólido que pueda respaldarlas.
A partir de ahí habrá que entender las designaciones de De Vido o Zanini como Jefe de Gabinete (cuando la lógica indicaría a Randazzo). A partir de ahí, habrá que entender que los nombramientos de Zanini o De Vido significarán una nueva similitud del kirchnerismo con el nazismo.

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