martes, 27 de diciembre de 2011

UNA RUPTURA QUE ANTICIPA UN GRAN ENFRENTAMIENTO

REVISTA MAGNA. BUENOS AIRES
El cruce Moyano vs. Cristina sólo sería una pelea secundaria que anuncia el choque estelar: KIRCHNERISMO vs. PERONISMO.
“¡Los del bombo; por favor!” es una frase que en varios actos la Presidenta repitió -allá por 2007- mientras se encontraba en plena campaña para suceder a su marido. El tono de disconformidad con el que Cristina pronunciaba la frase para silenciar a un sector de sus seguidores en medio de la euforia que caracteriza a todo acto proselitista, llegó a ser motivo de ‘burla’ por el imitador que se encargó de personificarla en Showmatch. A partir de allí, la frase perdió peso y se transformó en un latiguillo ‘liviano’ de Martín Bossi. En esos momentos no fueron muchos los que se percataron, pero dicha frase fue un gran indicio del malestar que –más allá de la necesidad mutua- los gordos peronistas le provocaban a la Presidenta.
Si tenemos en cuenta este gran detalle (que es el inicio de una extensa lista de cortocircuitos), más el hecho de que no quedó ningún peronista nato en el equipo que acompaña a Cristina, podremos deducir que la lucha Fernández de Kirchner vs. Moyano es sólo la antesala de la verdadera confrontación que intentará implantar el oficialismo en un futuro cercano: kirchnerismo vs. peronismo.
La historia como testigo
Libros enteros nos llevarían a analizar o a entender un fenómeno de tal magnitud como es el peronismo. Sin embargo, podemos afirmar –sin temor a equivocarnos- que existieron dos peronismos mientras su líder nato estaba vivo: uno de izquierda, que gobernó de 1945 a 1955; y el otro de derecha, que tuvo lugar cuando el General retornó al país en 1973.
Luego del periplo que Perón realizó por el exterior durante su extradición, se produjo un abrupto cambio ideológico en su metodología política. A partir de allí, podremos comprender que posturas políticas tan antagónicas como el menemismo (liberal) y el kirchnerismo (progresista) puedan autoproclamarse como ‘peronistas’.
En el discurso que marcará el principio del fin de la convivencia pacífica del kirchnerismo con el peronismo, Moyano se refirió despectivamente a los integrantes de La Cámpora con el rótulo de “chicos bien”. No es un hecho casual que la agrupación comandada por Máximo Kirchner lleve ese nombre. El Tío (así lo llamaban a Héctor Cámpora las jóvenes generaciones peronistas del 70) fue la principal víctima del cambio ideológico de Perón. Podría decirse que fue el último izquierdista del entorno peronista mientras el General se mantenía con vida.
En 1973, Cámpora ganó las elecciones presidenciales bajo la consigna “Cámpora a la presidencia, Perón al poder”, pero cuando Perón retornó al país lo apartó abruptamente de su cargo y erradicó toda semilla izquierdista de su entorno. El mítico hecho que representa esta postura fue la Masacre de Ezeiza (Militantes de derecha peronista armados copan el palco desde donde hablaría Juan Domingo Perón expulsando a los izquierdistas).
Pero no sólo los izquierdistas o revolucionarios fueron echados en las calles: desde su vuelta, Perón desplazó a los dirigentes revolucionarios de las posiciones del poder del Gobierno (Ministros, Secretarios y hasta Gobernadores revolucionarios fueron renunciando uno a uno). La tendencia revolucionaria se lanzó a la lucha de aparatos, en competencia con el sindicalismo y con los grupos de derecha que rodeaban a Perón.
El punto culminante de este proceso fue la ruptura pública entre Perón y los grupos de la Juventud Peronista vinculados con la organización montonera durante el transcurso del acto en conmemoración del día de los trabajadores (el 1º de mayo de 1974) realizado en la Plaza de Mayo. En un hecho que no tenía precedentes en lahistoria del peronismo, más de la mitad de las concurrentes al acto (simpatizantes de los sectores de izquierda) cuestionaron a la esposa de Perón con la consigna "Evita hay una sola" e interrumpieron el discurso del líder preguntando "¿Qué pasa general que esta lleno de gorilas el gobierno popular?". La reacción de Perón fue referirse a los jóvenes como "estos estúpidos que gritan" y recalcó la lealtad de los viejos sindicalistas mencionándolos como "sabios prudentes”. El desconocimiento del General provocó la retirada de las columnas de manifestantes que se identificaban con los montoneros y la plaza quedo semivacía, aunque el discurso de Perón no había concluido.
El kirchnersimo se encarna en esa porción del peronismo que fue humillado en el 73 y 74. Nilda Garré, Juan Abal Medina, Jorge Taiana y Héctor Timmerman son algunas de las caras más visibles del sector que acompañó ideológicamente a Perón en sus primeros dos mandatos, pero que se defraudó fuertemente con su vuelta en el 73. En el fondo, nunca le perdonarán su cambio ideológico y la humillación de Ezeiza.
Moyano, el “Che” del siglo XXI
Aunque nunca haya hecho un mal directo contra su territorio, Estados Unidos persiguió a Ernesto “Che” Guevara por toda América hasta que consiguió matarlo en Bolivia. Hablando sobre la supremacía de una ideología sobre otra, Henry Kissinger alguna vez explicó que “no se puede combatir contra una idea o ideología, o alguien que ya no esté físicamente. Siempre es necesario personificar al enemigo en una persona, demonizándolo hasta convertirlo en enemigo público”. Luego de su definición, Kissinger culminó diciendo que “Estados Unidos no quiso matar al ´Che´ Guevara, Estados Unidos quiso matar al socialismo”.
Tal como lo manifestó el ex Secretario de Estado, al kirchnerismo le sería imposible luchar contra un muerto (peor aun, si ese muerto es el personaje más paradigmático de la historia de nuestro país). Debido a esta premisa, el ala más dura del oficialismo decidió personificar su enemigo en Hugo Moyano. Hay dos puntos que justifican la elección de Cristina: 1. Hugo Moyano representa –como nadie- el peronismo de pura cepa. 2. Si hay alguien que no goza de buena imagen popular es –precisamente- el líder de la CGT.
Quienes conocen a la perfección la actualidad política de nuestro país, coinciden en que no existe un problema conciso (como lo podrían ser el salario mínimo o el impuesto a la ganancia) de una gravedad considerable que justifique la ruptura de Moyano con el Gobierno. Ni siquiera el dilema léxico “extorsión-reclamo” serviría para argumentar coherentemente esta lucha incipiente.
Para entender el enfrentamiento, resulta más conveniente apelar al cruce ideológico que ambos protagonistas mantienen. Mientras Moyano cerraba su acto en la cancha de Huracán gritando enérgicamente “Que no nos confundan, el de Perón fue el mejor Gobierno de la historia”, la Presidenta destacaba el hallazgo del cuerpo deGuillermo Vargas Aignasse (Senador tucumano de izquierda muerto durante el Proceso) recordando a su marido en un acto en Zárate. "Lo que más me impresionó es que lo encontraron en un lugar en Tucumán donde él (Néstor) fue en tren, con medio cuerpo afuera como hacía siempre. Hizo detener el tren, y depositó un ramo de flores sin saber quién estaba ahí", recordó.
Parece estar más que claro que, parafraseando a Kissinger, “el kirchnerismo no quiere terminar con Moyano, el kirchnerismo quiere terminar con el peronismo”. 

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