Hay una realidad inefable e irrefutable: la mayoría de los artistas populares que se presentarán en La Chaya tiene una postura crítica con respecto a la explotación minera a cielo abierto en Famatina.Cuando uno habla de ‘ambiente’, se refiere a un grupo de personas que comparten ciertos criterios. Es por ello, que muchas veces se escucha la frase “Es del ambiente” para defender o reconocer a un colega. En el ‘ambiente’ del arte, los principios, los orígenes y la ideología predominante; hacen que sus pertenecientes rechacen, naturalmente, el progreso indiscriminado de cualquier índole a cambio de un –supuesto- padecimiento del ‘pueblo’.
Palabras mayores de este ‘ambiente’ -como lo son León Greco, Natalia Oreiro, Nacha Guevara, Rally Barrionuevo, Julieta Díaz, Axel, etc- han dado su parecer (públicamente) sobre la Megaminería. De esa manera instalaron una especie de tendencia sobre la posición que ‘el ambiente’ mantiene al respecto.
Antes de continuar, vale recalcar que quedan fuera de este análisis aquellos artistas que pertenecen a la extrema minoría de este ambiente y tienen una visión positiva de la Megaminería. Teniendo en claro ello, la pregunta que se ha instalado en todos los rincones de nuestra provincia es la actitud que deben tomar los artistas que rechazan la Megaminería. ¿Deben Presentarse? Si lo hacen, ¿es ético que canten mientras atrás está la publicidad de Acción Minera? ¿No están legitimizando, de alguna manera, aquello a lo que se oponen?
Para empezar a desollar el ovillo gigante que envuelve esta discusión, es conveniente citar una frase de Juan Bautista Alberdi. Si hay alguien que sabe de libertades (de expresión, de pensamiento, etc) es –precisamente- el autor de nuestra Constitución. En su libro “Las Bases de Alberdi” (que fue tomado como ‘base’ para redactar nuestra CN), Alberdi sentencia que “No hay que condenar a muerte a aquellos que no piensan como nosotros, pero tampoco hay que integrarlos a nuestra familia”.
Como primer legado, la frase nos enseña que deben respetarse todas las diferentes formas de pensamientos: no debe condenarse a muerte a nadie.
A su vez, Alberdi es claro al manifestar que si pensamos diferente, lo correcto sería no integrarlo a la familia. Se desprende –entonces- otro interrogante: Firmando un contrato, aceptando un determinado cache, y cantando con las publicidades de Acción Minera detrás, ¿No están -los artistas- integrando a su familia (la del ‘ambiente’ del arte) a los que piensan radicalmente diferente? En la respuesta a esta pregunta está el meollo del debate.
Axel y Soledad a nivel nacional (son los que lo declararon públicamente; hay muchos otros que no lo dieron a conocer pero no estarán presentes por la misma causa) y Pancho Cabral, Gloria De la Vega y Luis Chazarreta a nivel local, responden que si a la pregunta. Este grupo de artistas cree que presentándose en La Chaya, integran a su familia a los organizadores del evento.
El Monstruo Riojano
Según se desprende de la mayoría de las encuestas (Por ej, la que está es este sitio) una abrupta mayoría se opone a la explotación minera. La gente ha decidido dar su apoyo a los asambleístas antimineros. Esta misma masa de riojanos es la que llenarán los espacios del campo del Estadio de Vargas la próxima semana. ¿Cómo reaccionarán frente a los artistas que se presenten en el escenario?
Existe un temor en los artistas (sobre todo los locales) de que el público se convierta en una especie de monstruo que sólo quiera entorpecer sus respectivas presentaciones. “En esta Chaya, el público de Viña Del Mar será un mosquito al lado del nuestro”, se escuchó decir a más de un artista local. La frase es en clara referencia al ‘famoso’ escepticismo que suele mostrar el público en el Festival Chileno (hace unos días lo sufrió el cómico argentino José Luis Gioja).
Ante esta atmósfera, es menester ponerse en el papel de ‘Abogado del Diablo’ y preguntar: ¿Por qué el artista SI legitima la Megaminería presentándose, pero NO lo hace el ciudadano común pagando su entrada y asistiendo al Festival?
De todos los interrogantes, este pareciera el más fácil de contestar. En la diferencia pago/cobro estaría la solución. El ciudadano común que asistirá a La Chaya no está lucrando con su participación, sólo asiste al evento local más tradicional de la Provincia. Nadie puede decir que el Gobierno está ‘comprando el pensamiento’ de los riojanos que vayan a La Chaya. Diferente es la situación de los artistas: ellos recibirán una jugosa tajada por su actuación. El enojo popular viene por la contradicción del artista: la demagogia de quien no duda en salir a defenestrar una medida política para sumar seguidores, pero tampoco duda en cobrar un jugoso cache de aquellos que promueven la misma medida política.
Seguramente el debate seguirá. A la sociedad debe quedarle en claro que su participación en La Chaya no es la que está en discusión. No ir no sería un boicot al Gobierno, sino un boicot a ellos mismos; porque no debe olvidarse que La Chaya es la fiesta del pueblo. En relación a los artistas, más allá de cualquier visión o postura que uno asuma, siempre debe prevalecer la libertad de expresión y pensamiento. Dean Gregorio Funes (otro valuarte de nuestra justicia) se preguntaba a fines del siglo XIX “Cuándo llegará a convencerse esta Nación que las ciencias no prosperan sino con libertad de pensar”. Aprovechemos La Chaya para demostrarle que La Rioja ya se está conveciendo…
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