lunes, 9 de abril de 2012

LAS MALVINAS SON ARGENTINAS, PERO... ¿POR QUÉ?

REVISTA MAGNA
BUENOS AIRES
Te presentamos un breve resumen de la historia de nuestras Islas. En lugar de contestar “Porque sí”, te damos bases sólidas para que fundamentes tu respuesta acerca de por qué nos pertenecen.
Existe una sensación indiscutible en nuestro país de que “Las Malvinas son Argentinas”. Millones de calcomanías, graffitis, los nuevos ávatars, etc. así lo demuestran. Pero a la hora de interrogar sobre la causa de esa afirmación (la cual es indiscutible e inapelable), no son muchos los argentinos que pueden contestar convincentemente. La pregunta es simple ¿Por qué las Islas Malvinas son Argentinas?; si exceptuamos el inservible “Porque sí”, pareciera no haber muchas más respuestas.
Esta nota tendrá por objetivo que todos los argentinos tengamos una base sólida para poder justifican una verdad epistémica: Las Malvinas son Argentinas.
Para comenzar, es imperioso detallar –año por año- un breve resumen sobre el origen de las Islas Malvinas:
  • 1520. Las Islas Malvinas fueron descubiertas por Esteban Gómez, tripulante de la nave San Antonio, uno de los barcos de la expedición de Magallanes. Según la delimitación de tierras de las bulas papales, las islas pertenecían a España. Sin embargo, navegantes ingleses, holandeses y franceses llegaron a las islas en diversas oportunidades. Es imprescindible volver a destacar que la delimitación oficial de tierras le adjudica el territorio a España. 
  • 1760. En este año se produce la primera intención seria del Reino Unido de apropiarse de un territorio ajeno. El capitán de la marina británica John Strong navegó por el estrecho de San Carlos, que separa las Malvinas, y lo llamó estrecho de Falkland en recuerdo de sir Lucius Cary, segundo vizconde de Falkland.Aunque parezca inverosímil e increíble, este es el antecedente más serio que poseen los británicos para considerarse los legítimos soberanos de las Malvinas: una simple “navegación”. 
  • 1764. Francia comenzaba su proceso hegemónico sobre una gran parte del territorio mundial y las Malvinas no quedaban exentas a ello. Se produce una ocupación francesa por parte de Luís de Bougainville, quien fundó el puerto de San Luís en la isla oriental. Los franceses llamaron a las islas Malouines, porque ese era el nombre dado a los nacidos en Saint Maló, el puerto francés de donde procedían. Los españoles obtuvieron el puerto de San Luís tras una serie de protestas y transformaron Malouines en Malvinas.  
  • 1765. Este año nace el nombre “Falkland Islands”. Una expedición inglesa llegó a las islas y las denominó de esta manera. 
  • 1770. La potestad de las Islas vuelve a dominio Español. Las fuerzas de ocupación inglesas fueron desalojadas por España, que reclamó la soberanía de las Islas por vía diplomática.  
  • 1776. Se crea el Virreinato del Río de La Plata y las Malvinas pasan a depender de la gobernación de Buenos Aires. Desde 1774 hasta 1810, España nombró sucesivos gobernadores para el archipiélago. 
  • 1820. La fragata Argentina La Heroína fue enviada a Malvinas para tomar posesión definitiva de las islas.  
  • 1825. Tal vez este año sea el puntapié diplomático para reclamar la soberanía argentina de las Islas Malvinas. En 1825 se produjo un hecho significativo: Gran Bretaña reconoció la independencia argentina y no reclamó las islas 
  • 1828. El Gobierno de Buenos Aires otorgó a Luís Vernet, en concesión, el Puerto Soledad para que construyera una colonia. Para ello, llevó a cien gauchos e indios de las pampas, hábiles en la cría de ganado.  
  • 1929. Vernet fue nombrado Gobernador de Malvinas. Y ese mismo año Gran Bretaña reclamó su derecho de soberanía sobre las Islas, adjudicándose su descubrimiento. Una pregunta que a los británicos les cuesta contestar: ¿Qué pasó con el reconocimiento de independencia de 1825? 
  • 1933. Año trascendental en la historia de las Islas. Gran Bretaña tomó las Malvinas bajo su dominio, expulsando a las autoridades criollas. Desde entonces, la Argentina no ha dejado nunca de reclamar su soberanía sobre el archipiélago. 
Desde este año, el archipiélago estuvo siempre bajo dominio británico y nuestro país nunca pudo poner en duda esa situación; ni siquiera con el burdo intento de la dictadura argentina del 2 de abril de 1982. Si bien la Argentina insinuó siempre un reclamo de soberanía, a lo largo de la historia se pueden distinguir dos momentos cruciales. Antes de Perón y después de Perón. Hasta 1941, cuando el General comienza a hacer sus primeros pasos en la política argentina, el reclamo de nuestro país fue demasiado tibio.
Por brindar sólo unas pruebas, basta recordar que la relación de Juan Manuel de Rosas (personaje argentino con más poder en el período 1820-1850) puede calificarse como óptima. No debe olvidarse que cuando Rosas fue derrotado por Urquiza se exilia justamente en territorio inglés, hasta su agónica muerte.
Otra prueba fundamental de la “aceptable” relación de Argentina con Inglaterra es la firma del pacto Roca-Runciman en la década de 1930, pacto en el que se basaría la economía de nuestro país. Todo cambió con la llegada de Juan Domingo Perón al poder. El sentimiento ultra nacionalista del General hace que Malvinas sea una de las causas por las que nuestro país (aunque oficialmente se declaró neutral) apoye a las fuerzas del Eje (Italia y Alemania) en la Segunda Guerra Mundial, oponiéndose a Occidente, hasta ese momento en manos de Gran Bretaña.
La canallada de Galtieri
Con la llegada de la página más cruel en la historia de los argentinos, Malvinas se convirtió en el manotazo de ahogado que un régimen acabado intentó dar para reconquistar el beneplácito de los ciudadanos. En 1982,Leopoldo Fortunato Galtieri sabía que el Proceso de Reorganización Nacional tenía sus días contados.ANTES DE COMENZAR LA GUERRA, SABÍA QUE ESTABA PERDIDA. Según informa el libro “Malvinas: La Trama Secreta”, Galtieri y el presidente norteamericano Ronald Reagan tuvieron una charla telefónica en la que el mandatario estadounidense le rogó que no inicie su plan militar en las Islas. Reagan le aclaró a Galtieri que los Estados Unidos seguían siendo neutrales en la lucha de soberanía sobre el archipiélago, pero le anticipó claramente que si Argentina utilizaba la fuerza, Estados Unidos se declararía pública y abiertamente a favor de Gran Bretaña.
Minutos después de terminada la charla telefónica, Reagan le escribió una carta a su par inglés (Margaret Thatcher) manifestándole lo sucedido. La frase final resume la misiva: “Si Argentina utiliza la fuerza, nuestro Gobierno respaldará a Gran Bretaña”. Los hechos demostraron que Reagan no faltó a la verdad, y no sólo respaldó a Thatcher, sino que le facilitó cuanta ayuda le fuera necesaria a los ingleses para terminar lo antes posible con la aventura de Galtieri.
Antes de continuar, es necesario exponer un par de preguntas que pueden considerarse obvias pero que en el momento parecieron pasarse por alto. Luego de la conversación con Reagan, ¿Galtieri pensó que tenía algún tipo de posibilidades de salir airoso de la Guerra¿Argentina estaba en condiciones de vencer a las dos máximas potencias mundiales juntas? En las respuestas a estos interrogantes se justifica el calificativo de “Canallada” a la actitud de Galtieri.
El 2 de abril de 1982, el Comandante en Jefe de nuestro país (Galtieri) dio la orden de invadir las Islas Malvinas para iniciar la recuperación del archipiélagoLa Guerra sólo duró 74 días y –más allá de la confusión de algunos medio argentinos- nuestro país nunca estuvo ni cerca de vencer. Algunos especialistas en la materia castrense consideraron la expedición argentina como un “Ataque Kamikaze”.
Lo cierto es que todo esto ya es parte de la historia, nada podrá hacerse para cambiarlo. Si, en cambio, puede trabajarse duramente para “revertirlo”. “No se puede resolver un problema si no se reconoce que existe”, sentenció en su momento Sigmud Freud. Las Malvinas fueron, son y serán Argentinas. De su soberanía no hay dudas. Pero para que los argentinos podamos recuperar políticamente a las Islas, será necesario trabajar en una política de estado exterior seria que se mantenga en el tiempo; y que no cambie constantemente según el color político del Gobierno de turno.
Para iniciar ese camino, resulta fundamental la discusión sobre la evocación de este día. Recordemos a nuestros combatientes y rindámosles los honores correspondientes, pero: ¿Es correcto “conmemorar” el día en el que se decidió la máxima canallada con relación a las Islas?

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