Fecha: Diciembre de 2007
Diario La Cruz. Córdoba
Cada cuatro años, diciembre se convierte en el mes de la esperanza. Todos los Gobiernos (Nacional, Provincial y Muni-cipal) reciben a aquellos que hayan salido vencedores en las correspondientes elecciones. Es por ello que las fiestas navideñas
-y los meses posteriores a ellas- se viven con cierta incertidumbre; esperando conocer las conductas de las “renovadas” autoridades.
Lo sucedido en esta ocasión no fue de lo más común o normal si tenemos en cuenta lo que se viene viviendo en los últimos años. Los ciudadanos de Unquillo, Mendiolaza y Villa Allende tendrán una continuidad absoluta en sus dirigentes pocas veces vista. En el ámbito municipal el cambio será nulo, ya que Germán Jalil, Daniel Salibi y Máximo Martínez seguirán en sus cargos durante cuatro años más. Sólo podrán observarse cambios menores en algunas secretarías puntuales. El más significativo es el producido en la Secretaría de Desarrollo Social en Villa Allende, donde Lucia Vaira debió abandonar su cargo.
A nivel Nacional y Provincial se dan situaciones similares. La primera impresión que queda es que los gobiernos mantendrán las mismas líneas políticas que sus antecesores. Tanto Juan Schiaretti en la provincia como Cristina en la Nación responderán (por los menos en los primeros meses) a las órdenes de Juan Manuel De la Sota y Néstor Kirchner.
Queda claro, entonces, que se vive una etapa de cambios. Sería bueno constatar si esta continuidad que se da en los gobiernos se debe a un espíritu de “conformidad” de la sociedad.
Con el “que se vayan todos” del 2001/02 en las espaldas y las reiteradas quejas sobre la inflación en el común denominador de la gente en las calles; se hace difícil creer que exista dicha conformidad o una especie de “aprobación total”.
Resulta paradójico pensar que la misma sociedad que hace tan solo cinco años padeciese un malestar general al nivel de hacer renunciar a un presidente (De la Rua) e incluso obligar tacitamente al “presidente de la salvación” (Duhalde) a firmar que no se presentará nunca más en futuras elecciones; hoy renueve día a día la confianza en los mismo dirigentes políticos.
Benjamín Franklin (liberador y presidente de los EEUU) expicaba que “las sociedades no pierden la memoria, pero si olvidan facilmente”.
A primera vista, sólo es una frase contradictoria la de Franklin, pero si se analiza con profundidad nos daremos cuenta que se trata de una notable explicación de la actualidad argentina. Es decir, hoy no queremos (o no nos dejan) recordar lo vivido a fines del 2001. Pero eso sigue grabado en nuestra memoria, y cuando lo creamos conveniente (o les convenga a los dirigentes más poderesos) seguramente lo sacaremos a relucir.
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