MINUTORIOJA. LA RIOJA
Mucho se ha hablado (y –seguramente- se seguirá hablando) acerca de las especulaciones políticas sobre los resultados que dejaron las elecciones del 23-O. Más allá de autoproclamarse ganadores o grandes estrategas, la realidad marca que los dos mandatarios ejecutivos más importantes de nuestra provincia tendrán el deber de gobernar sus distritos por cuatro años más.
Será hora, entonces, que se termine el tiempo de las suspicacias y especulaciones (o, al menos, que se suspenda hasta las próximas elecciones) y se comience a “gobernar”. "Gobernar es estar pendiente de los ciudadanos". Es conocer que si se tiene algún poder legítimamente conseguido, quien lo recibe está obligado a buscar el bien común de los que le han permitido estar, temporalmente, al frente de ellos. Vaya si nuestro Gobernador y nuestro intendente capitalino tienen razones para estar pendiente. Observaremos aquí los principales motivos por los que Beder Herrera y Ricardo Quintela están obligados a estar pendiente.
El desafío de sanar la ciudad
Ricardo Quintela consiguió en mayo un enorme respaldo popular a su gestión; eso nadie lo niega. Pero tampoco nadie puede negar el estado deplorable en que se encuentra nuestra ciudad. Baches por doquier, alumbrado público insuficiente y anómalo, semáforos que funcionan al azar y un sistema de recolección de basura sumamente inoperante son algunos de los elementos que transforman a la ciudad de La Rioja en lugar –muchas veces- imposible de transitar o habitar.
El intendente tiene la obligación de gestionar soluciones inmediatas para estos problemas que afectan la calidad humana de los riojanos. No nos estamos refiriendo a problemáticas sociales de un alto nivel de complejidad (como lo pueden ser la inseguridad o la desocupación), sino a circunstancias cotidianas que afectan las necesidades básicas de los ciudadanos.
¿Cómo se entiende o se explica que el Municipio sostenga una ‘guerra’ con Aguas Riojanas dejando como únicas víctimas a un gran sector de la ciudad que carece de ese servicio básico? No se trata aquí de ser quintelistas o antiquintelistas (insisto, deben dejarse esas frivolidades para las próximas elecciones); solo basta con realizar el ejercicio de caminar un par de cuadras por nuestra ciudad para observar los males que la invaden. Males incomprensibles para una ciudad capital de un país que vive un período de pleno crecimiento. No es conveniente caer en la tentación de las comparaciones, pero vale aclarar que nos encontramos a millones de años luces de Córdoba o Capital Federal.
Si a nuestros políticos les interesa pensar a futuro, nuestro intendente debe entender que lo que lo llevará a la gobernación es el bienestar de la ciudad; no alianzas o trampas políticas que el ciudadano común no comprende. Solo si Quintela se ocupa de estar ‘pendiente’ de sus gobernados en estos cuatro años, podrá soñar con la gobernación en el 2015. Sólo si el intendente se encarga de que desaparezcan los baches, haya alumbrado público constante (no intermitente) en todos los barrios, la basura no sea una componente más de nuestras veredas y calles, y los semáforos funcionen a toda hora; podrá imaginarse como el sucesor de Beder.
Escuchar a los chiliciteños
Estar pendientes de los ciudadanos, significa –entre otras cosas- atender y escuchar sus requerimientos e inquietudes. El Gobernador Luis Beder Herrera debe sentir la obligación de escuchar a Chilecito. Los números muchas veces hablan por sí solos, y en el Departamento de Chilecito el 23-O los votos no hablaron, gritaron. Chilecito es el único Departamento donde los candidatos de Beder perdieron abrumadoramente frente a Julio Martínez, que basa su existencia política en defender a los famatinenses y atacar diariamente al Gobernador por la Minería a cielo abierto.
No pondremos en el tapete aquí la conveniencia o no del desarrollo productivo que puede provocar la instalación de la minera en Famatina. Sólo explicitamos que si los ciudadanos locales se oponen, sus razones deben tener; y es el deber del Gobernador atender y estar pendientes de dichas razones. Existe una sensación en las altas esferas del poder riojano que Famatina puede convertirse en El Campo de Beder. Todos sabemos la piedra en el zapato que le significó al Gobierno Nacional la crisis agropecuaria de principios de 2008. Tendrá un buen antecedente Beder para estudiar y reveer su posición ante Chilecito.
Lo cierto es que Quintela en la ciudad y Beder en Famatina, tienen suficientes razones para dejar de hacer politiquería y ponerse a gobernar; a estar pendiente del ciudadano.
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