Existe una antigua moraleja china que explica que el exceso de éxito es tan peligroso como el fracaso. “Cuando todo marcha bien, el problema que le surge al actor protagónico es que los actores de reparto no se conforman con su lugar y desean ser cada vez más protagonistas. Así comienzan a aparecer envidias, recelos y luchas de poder que terminan por acabar con el éxito inicial”, narra la parábola.
Seguramente, la Presidenta tendrá bien en claro las consecuencias de dicha moraleja; pero cada vez le resulta más difícil contener y controlar las idas y venidas de su espacio reducido de poder. Por estos días, la principal incertidumbre que gira en torno al Gobierno Nacional es la diagramación del Gabinete que acompañará a Cristina en el período 2011-15.
Precisamente en la danza de nombres de los posibles titulares de los Ministerios es donde se agigantan losrecelos que ya nadie niega dentro del seno más íntimo del kirchnerismo. Nombres como los de Juan Abal Medina, Carlos Zannini, Guillermo Moreno, Julio De Vido,
Imagen: elancasti.com.ar Ricardo Echegaray, Amado Boudou, Mercedes Marcó Del Pont, Florencio Randazzo, Héctor Timmerman y Aníbal Fernández se entremezclan en una lucha de poder interno para posicionarse de la mejor manera posible en la próxima gestión.
En la definición de cuáles serán los funcionarios que continuarán en las mieles del poder, tendremos una precisión certera de cual será el rumbo que marcará el segundo mandato de Cristina. Hoy, la Presidenta oscila entre aplicar un nuevo sistema de concordancia o profundizar el sentimiento “K” de confrontación.
Un concepto nuevo para el kirchnersimo: la conciliación
Desde su aparición en la escena política nacional, Néstor Kirchner utilizó a la confrontación como principal arma para combatir a la oposición y gobiernos provinciales ajenos a su ideología. El presente año podría quedar en la historia como un punto de inflexión en la metodología kirchnerista; la Presidenta ha dado pequeñas muestras (llamados de felicitaciones) para recomponer la relación con el único líder opositor que le queda: Mauricio Macri.
Hace unas semanas, Amado Boudou y Julio De Vido le prometieron al Jefe de Gobierno Porteño que ‘a partir de ahora todo sería diferente’. Hablaron de una fecha concreta para el paso del control de los subtes a la Ciudad; se dice que la semana pasada Macri recibió un sobre cerrado con la negociación prometida por Boudou y De Vido. Aunque todavía no se pongan de acuerdo con la fecha, es un gran avance en lo que en un comienzo se había planteado como una guerra por la quita de los subsidios.
Si a los actuales Ministros de Economía e Infraestructura les sumamos los nombres de Zannini y Abal Medina encontraremos a los referentes del polo conciliador del kirchnersimo. Este sector oficialista es el que cree que si se cambian pequeños detalles diplomáticos, el kirchnersimo puede permanecer una década más en el Gobierno (tesis apoyada por el filósofo Ernesto Laclau).
Insistir y profundizar
El otro polo se encuentra bajo el liderazgo indiscutible de Guillermo Moreno. El Secretario de Comercio es el alma mater de la confrontación kirchnerista; lo fue con Néstor y lo es –cuando lo dejan- con Cristina. Pero Moreno no está solo: tiene fieles seguidores como Echegaray (AFIP) y el canciller Timmerman. Fueron Moreno y Echegaray los que apuntalaron las últimas medidas restrictivas del dólar y los polémicos finales de los subsidios (que disparó un inicio de confrontación con Macri por los subtes, luego apaciguado por Boudou y De Vido).
El sorpresivo “silenzio stampa” del Ministro Boudou en referencia a estos temas deja entrever la creciente división de aguas dentro del Gabinete. A su vez, corrió un fuerte rumor de que una reunión entre importantes empresarios nacionales y Julio De Vido fue suspendida rotundamente por un mensaje de texto del entrometido Moreno.
En tiempos donde el 54% debiera producir sólo sonrisas en el rostro de Cristina, la incertidumbre sobre los nombres que se quedarán con los puestos claves del Gabinete insinúa una incipiente lucha de poder en el interior del entorno “K”. La Jefatura de Gabinete y Economía son los ministerios más codiciados. No será lo mismo si la jefatura la asume Abal Medina o si queda en manos de Ricardo Echegaray. Tampoco será lo mismo si la cartera de economía queda a cargo de Lorenzoni (delfín de Boudou) o si es Moreno (o alguno de sus ‘muchachos’) el responsable de asumir.
En los primeros casos estaremos frente a una intención de Cristina de pronunciar un cambio en el seno metodológico del kirchnerismo; será la conciliación con los sectores ideológicos enfrentados la que guíe el andar del tercer mandato “K”.
Radicalmente opuesto será el escenario si en el Gabinete predominan las segundas opciones (Moreno, Echegaray); ‘profundizar’ la confrontación será la meta.
Existe una tercera alternativa para Cristina, que algunos la califican como la más ‘cobarde’; Florencio Randazzo iría a la Jefatura de Gabinete y Aníbal Fernández (debe asumir como Diputado) seguiría teniendo peso en varios Ministerios. Randazzo y Aníbal representan el ala más diplomática del kirchnerismo; un sector que sólo se encarga de cumplir la voluntad de Cristina sin ningún tipo de cuestionamientos o aportes. Son de los que quedan bien con Dios y con el Diablo.
Resulta curioso que a tan poco tiempo de la asunción del renovado Gobierno no se tenga ningún indicio claro sobre los reemplazos obligados. “¿Sabés algo?” es el latiguillo de moda que repiten todos los funcionarios en los pasillos de la Rosada. La respuesta es siempre la misma: “Todavía No”.
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