viernes, 9 de diciembre de 2011

¿HASTA CUANDO NOS VAN A MEAR?

MINUTORIOJA. LA RIOJA

En la primer clase de Introducción a la Comunicación del cursillo de Licenciatura en Comunicación Social de la UNC (Universidad Nacional de Córdoba) que se dictó el 17 de Febrero de 2001; el entonces director Ulises Oliva escribió –antes de comenzar a hablar- una llamativa frase en el pizarrón: “NOS MEAN, Y LA PRENSA DICE QUE ESTÁ LLOVIENDO”. Muchos de los que hoy trabajamos en Minutorioja, estábamos sentados en nuestros pupitres correspondientes y nos miramos sin entender demasiado.
La frase del Director de la ECI (Escuela de Ciencias de la Información) fue el primer contacto real que tuvimos con nuestra Facultad; una aproximación tan dura como fructífera. Con 18 años, nosotros vivíamos en un mundo (el mismo de la mayoría de los adolescentes) donde todo era color de rosa y los grandes problemas que teníamos no eran más que banalidades. Quizás la mayor enseñanza que deje la carrera de Comunicación Social sea la de ‘abrir los ojos’ y obligarte a observar distintas realidades y problemáticas sociales que hasta entonces eran totalmente desconocidas.
Debió pasar mucho tiempo para que entendamos realmente la concepción que el entonces Director quiso imponer con su frase. Tuvo que correr mucha agua bajo el puente para descubrir que casi la totalidad de las problemáticas sociales siempre tenían a los mismos responsables: ‘los que nos mean’.
Pobreza, indigencia, desocupación, drogadicción e inseguridad son males que siempre obedecen a las falencias de los gobernantes. Pareciera que nuestros políticos no terminan de entender que la sociedad los elige para solucionar tales problemáticas, y no para que distraigan a los ciudadanos con politiquerías baratas.  
Desviar la atención
La foto de Belén Brizuela -yaciendo en la Plaza Municipal minutos después de su trágica muerte- que publicó Minutorioja, causó más conmoción en la sociedad que la muerte misma. Como esperábamos, se abrió el debate y las críticas comenzaron a llover. Lectores, pseudoperiodistas y -hasta- medios de comunicación locales se rasgaron las vestiduras acusándonos de amarillistas, morbosos y demás calificativos agraviantes que son irreproducibles.
Varias cosas para decir al respecto. En primer lugar, aclarar (aunque parezca obvio y redundante) que NO fuimos NOSOTROS los que matamos a Belén. NO fuimos NOSOTROS los que apretamos el gatillo. NO fuimos NOSOTROS los que provocamos la gresca a la salida del boliche. NO fuimos NOSOTROS los que reprimimos. NO fuimos NOSOTROS los que ordenamos reprimir. NO fuimos NOSOTROS los que elegimos a los policías que debían ciudar de la ciudad. NO fuimos NOSOTROS los que dejamos entrar a un menor a un boliche. NI SIQUIERA FUIMOS NOSOTROS LOS QUE TOMAMOS LA FOTOGRAFÍA. Sólo FUIMOS NOSOTROS los que decidimos publicar una fotografía que reflejaba una lamentable realidad.
No tenemos ningún problema en debatir –seriamente- sobre la conveniencia o no de la publicación de la foto. A su vez, no tenemos ninguna duda de que hicimos lo correcto. Es cierto que se discutió –internamente- toda la mañana del lunes sobre su publicación, pero no se vaciló sobre la deficiencia ética o moral del hecho, sino sobre la repercusión que dicha publicación tendría. No queríamos que se desvíe la atención del ÚNICO problema real del fin de semana: LA MUERTE INEXPLICABLE DE BELÉN BRIZUELA.
Insistimos, no nos molesta discutir sobre estilos de periodismos; pero creemos fervientemente  que es tiempo de discutir y debatir sobre todas esas cosas de las que NOSOTROS NO FUIMOS responsables. Y si lo hacemos, estamos más que seguros que nos aproximaremos a la conclusión de que los grandes responsables son aquellos que tienen poder de mando sobre los cargos ejecutivos de nuestra sociedad.
Hasta el momento, sólo el –ahora- ex Jefe de la Policía Provincial Luis Angulo fue el único en pagar su inoperancia. ¿Es suficiente? ESTAMOS CONVENCIDOS QUE NO. Y ahí radica la principal causa que llevó a que publicáramos la polémica fotografía: Tenemos que despertar, tenemos que darnos cuenta que los que nos ‘mean’ son siempre los mismo. Son aquellos que creen que la política es sólo un mundo para sacar réditos sin ningún tipo de obligación a cambio.
Sentimientos provocados
La mayoría de los comentarios que nos han llegado coinciden en que la imagen les provocó un profundo asco o repulsión. Lo entendemos perfectamente, a nosotros nos pasó exactamente lo mismo. Pero un aborrecimiento infinitamente mayor nos provoca ver a un político sonreir. Creemos que no hay fotografía más espantosa, agresiva,  horrenda, morbosa y aterradora que la de un político demostrando –cínicamente-  su felicidad mientras la sociedad sufre.
Estamos convencidos que es una ecuación inversamente proporcional. Mientras los políticos ríen, la sociedad llora y se lamenta. Padece sus inoperancias; provocando males como la pobreza, la desocupación y LA INSEGURIDAD. Si, en lugar de dedicarse a mostrarse sonrientes, los políticos se ocuparan de los deberes para los que fueron elegidos; sería la sociedad la que sonreiría.
Antes de finalizar, nos dirigimos a la familia de Belén. Su intención de no ver fotos de  Belén en los medios fue la mayor traba para que nos decidiéramos. Algunos nos achacaron no tener respeto por la familia. A ellos les decimos que nuestra mejor forma de respetar a la familia es luchar para que se llegue a la VERDAD y se haga JUSTICIA; y estamos convencidos que la difusión de la imagen ayudará para profundizar ese camino. Creemos que sólo si los culpables pagan por lo que hicieron, se habrá respetado realmente a la familia de Belén. Así mismo, pedimos las disculpas necesarias a los familiares por los males (inevitables) que nuestra decisión conllevó. 

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