viernes, 9 de diciembre de 2011

UN 54% QUE NO GARANTIZA PODER

REVISTA MAGNA. BUENOS AIRES

Ante la insistencia de averiguar de dónde provienen los votos que un político consigue en una elección, el General Perón solía decir que “el 30% es oficialista, otro 30% es opositor y hay una 40% que son apolíticos y quien los conquiste define la elección”. Muchos acusaban a Perón de ser una persona muy pasional en sus análisis y lejos estaban de considerarlo un estadista, pero el análisis anterior es una de las verdades más ciertas de la política.
Las últimas encuestas sobre intención de voto confirman la premisa de Perón. Del 54% de argentinos que voto a Cristina, 25 o 30 por ciento no es ‘seguidor’ de la Presidenta pero la eligió porque la consideró la mejor opción. Hay un dato sumamente importante para agregar: casi la totalidad de esos apolíticos que se volcaron por la actual Presidenta pertenecen a la clase media.
Imagen: franciscorobles.com.arImagen: franciscorobles.com.arEl momento ¿justo?
Todos los entendidos en la economía Argentina coinciden en que el ajuste (o como lo define el Gobierno, quita de subsidios) era una medida inevitable para la continuación del modelo. Tampoco nadie duda que el sector más golpeado por la medida es la clase media/alta. En lo que no todos coinciden es en el momento en que Cristina optó por hacer el anuncio: todavía no asumió su segundo mandato; lo hizo a menos de un mes del gran apoyo que éste sector le dio para que obtuviera su reelección.
Desde el oficialismo aducen que la Presidenta supo construir el poder suficiente (54%) para tener la seguridad de aplicar la política que cree necesaria, sin importar la recepción negativa que dicha medida pueda tener en la sociedad. En el frente opositor creen que -más allá del 54% de los votos obtenidos- la Presidenta no puede implementar cualquier política a su gusto, sin tener el consenso necesario para hacerlo.
Sucede algo curioso en nuestro país en relación al ‘Poder’ que cada político ostenta y que se vincula a los votos obtenidos. Ningún argentino puede dudar de que el ex Presidente Néstor Kirchner fue una de las personalidades más poderosas de los últimos 50 años. Para muchos, la historia considerará al ‘pingüino’ como el político más influyente desde Juan Domingo Perón (superando a Menem y Alfonsín).
Aunque resulte paradójico, lo anterior consiste en una mala noticia para Cristina. ¿Cómo asegurar (con el antecedente inmediato de Néstor) que los votos influyen en la construcción del poder? Néstor Kirchner arribó a la presidencia con el 22% de los votos y en el 2009 perdió contra Francisco De Narváez sin superar el límite del 30%. Estamos hablando de una persona que cuando puso su nombre en las boletas (en elecciones nacionales) no consiguió superar el límite del 30% del respaldo popular.
Otro antecedente negativo para Cristina es el de Fernando De la Rúa. El radical triunfó cómodamente en primera vuelta en 1999 venciendo a Eduardo Duhalde. Parecía tener un caudal suficiente para gobernar sin mayores inconvenientes. Sin embargo, en diciembre de 2001 (a sólo dos años de su asunción) De la Rúa debió renunciar dramáticamente a la presidencia por no haber construido un espacio sólido de poder que le garantizara la gobernabilidad.
Gobernar día a día
Con lo puesto, está más que claro que Cristina no puede confiarse y gobernar autistamente repatriando –ante cualquier crítica- el porcentaje obtenido el 23 de octubre. La historia reciente de nuestro país nos muestra que la construcción de poder y la gobernabilidad van más allá de los votos conseguidos en una elección.
Cierto es que tendrá una buena base, pero será en el día a día donde la Presidenta deberá conquistar a la clase media argentina. No parece haber empezado bien, ya que aplicó una medida que, si bien era necesaria, no se llevó a cabo de una manera gradual como es recomendado para no hacer enojar al ciudadano (Néstor era un experto en esto de ‘gradualizar’ las noticias de impacto negativo).
Para que no aparezcan inconvenientes mayores en su segunda gestión (pero la primera sin su marido acompañándola), Cristina y sus ministros deberán olvidarse rápidamente del 54% que tan jocosamente repiten ante un enfrentamiento cómplice de los noteros de CQC. La Presidenta tendrá la obligación de entender que, como decía Perón, hay un 40% de apolíticos que no dudarán en cambiar su postura y comenzar a criticarla duramente si su Gobierno no los convence.

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